Me sentí ajeno, fuera de lugar

Como es costumbre, trato de mantener la tradición de visitar la tierra del nayar, allá junto al pacífico mexicano, en un lugar donde se desconectaba hasta hace algunos años el tiempo y la historia del resto de la nación.
Por varias razones, no pude hacer la visita de costumbre en meses y bueno, esta última ocasión me sentí ajeno, distanciado, como que ya no pertenezco del todo. Con cierta tristeza también he visto como le han venido a desfigurar la cara a algunos sitios de esparcimiento que durante décadas se habían conservado intactas de la mano modernizadora.

Para ejemplo un botón. El parque de la madre como lo conocí durante al menos 15 años.

Parque de la madre
Parque de la madre en 2008
Al parecer alguien tuvo la grande idea de modernizarlo y cambiarle ese aspecto que incluso yo consideraría histórico. ¿No hay alguna normativa o algo así respecto a inmuebles públicos?. Incluso a las casas no les permiten cambiar fachadas por la misma razón de históricos. Y ahora resulta que están modernizando al parque. Le quitaron la cara, eso es lo que pienso, como una cirugía plástica para una cosa visualmente tradicional.

Obras de remodelación del parque de la madre

Así es la vida supongo, así empieza uno a añorar y hablar del pasado como si fuera el presente de como se hacían las cosas, de como eran las cosas, de lo diferente en el pasado.
Bueno, y ahora que siga la vida. Después de 5 años fuera, debería empezar a asimilar y aceptar que ya no soy de Tepic, mantenerme cerrado a nuevas situaciones y estar en mi círculo de confort me destinaría a eso, la cerrazón y terquedad.
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