El día de ayer me
tocó vivir una de esas experiencias que creo yo, pocas personas tienen la
suerte de recorrer en sus vidas. Lo había estado planeando desde hace unos 2 a
3 años y este 19 de Octubre de 2014 por fin vi materializado el resultado.
Si ya se cansaron de
leer cosas sobre entrenamientos y correr, aquí pueden cerrar esta página y
brincar a otra lectura de su convenciencia, en caso contrario pueden continuar
leyendo.
La prueba para la
que estuve preparándome durante los últimos 3 meses es el maratón de
Guadalajara. 42.194 kilómetros, antes de eso y durante dos años previos,
carreras de 10k, 5k y 21k, muchas madrugadas saliendo a correr en la noche
solitaria y fría, y mucho apoyo de parte de mi familia para aguantarme mientras
yo estaba ahí afuera corriendo.
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| Con los brothers de Nayarit |
Y llegó el día, lo
esperé con mucha ansiedad y cierto miedo; mis entrenamientos de fondo previo al
maratón me habían enseñado que mi cuerpo alcanza su cúspide de consumo
energético a los 25 kilómetros. A partir de ese punto y debido a que mis
reservas en el cuerpo de energía están agotadas y según la literatura que he
leído, el cuerpo requiere un cambio drástico de la fuente de energía, de
carbohidratos almacenados en el músculo, a grasa almacenada en el cuerpo, y eso
implica una series de cambios metabólicos que mientras se hace el switch
provocan una fatiga y cansancio brutal. Algunos le llaman el muro, a lo cual
creo que tengo que acostumbrarme y superar. Así que el día de la carrera no fué
novedad que en el kilómetro 25 comencé a bajar el ritmo de manera considerable;
de ir a un paso de menos de 6min/km a 7-8min/km y con algunas pausas donde tuve
que caminar para que mi frecuencia cardiaca disminuyera y me permitiera hacer
otras corridas.
Habiendo sucedido
esto, pues me la llevé conforme tenían que ser las cosas, no había marcha
atrás, nada de detenerse, nada de aventar la toalla, 1 kilómetro es 1
kilómetro, ya sea corriendo o caminando, así fué que hice mis rutinas mentales
de apreciar el paisaje urbano, las partes de la ciudad que no he visitado, es
como andar en una ciudad que no conoces ya que la ruta va por unas zonas y
colonias donde no suelo moverme.
Y hay algo
subrayable de todo esto, allá por los alrededores del estadio Jalisco, la gente
sale de sus casas a darle naranjas, dulces, agua a los maratonistas, a echar
porras, a llenarlos de un poco de aliento después de un largo tramo recorrido.
Este tipo de gestos me hacen recuperar algo de fé en la sociedad mexicana, no
todo en México está podrido, no todo realmente, todavía hay brotes sanos,
pequeñas ramitas de yerba buena creciendo entre la yerba mala, y eso es algo
que no se debe perder de vista.
Así fué entonces
como seguí, corriendo a un paso mas lento a partir del kilómetro 25, que bien
se puede apreciar en la gráfica de frecuencia cardiaca y velocidad.
Durante esos
primeros 25 me fuí corriendo con otro par de maratonistas que iban por su
primer maratón, los cuates de Nayarit, compartimos varias palabras en ese rato
que estuvimos a la par, unos habían fumado durante 20 años, sin excepción todos
con hijos, la familia de uno de ellos nos esperó en un punto donde nos dieron
naranjas, buena vibra con ellos hasta que llegamos al bosque de los colomos y
donde les comenté que siguieran, que yo bajaría el ritmo, no podía seguir ese
paso que según yo pensé fácil de 05'45"min/km.
| En la línea roja la frecuencia cardiaca y la línea gris el paso. |
Posteriormente y
entre pausas cortas para recuperarme, me di cuenta que el problema no era la
altimetría de la ruta, sino mi almacén energético. Ya que en algunos tramos
donde tomé algún plátano de los que ofrecía la gente a lo largo de la carrera,
me sentía vigorizado, en algo como un segundo aire que me permitía correr otro
par de kilómetros sin hacer pausa, además la sensación de cansancio se iba. De
igual manera me encontré con otro par de señores de unos 50 a 60 años corriendo
con los que empecé a platicar. Empezaron por preguntarme cuanto tiempo
llevábamos corriendo, después me rebasaban, después los alcanzaba, hasta que
por fin uno de ellos me emparejó y nos comenzamos a ir platicando un tramo
adicional; nos íbamos echando porras mutuamente, que ya nos faltaba poco para
llegar, le pregunté su edad, 63 años; poco mas adelante rebasamos a un señor
que iba corriendo con dificultad, y me
dice mi compañero maratonista "mira nada más, es un ejemplo ese señor, y
uno aquí sufriendo" me comentó que lo conocía por que participa en otras
carreras, que tenía una edad de unos 70 o 73 años, de igual manera me sentí, es
un ejemplo, una bofetada en la carota de lo que otros logran y de lo que uno no
logra aún teniendo la edad y muchas otras cosas para lograrlo. Después el
compañero me dice "oye pues ya agarramos un buen ritmo de nuevo, a veces
nos hace falta un compañero para agarrar otro segundo aire" y si, confirmé
que ya teníamos un buen ratito a un ritmo considerable rebasando a otros
corredores; después de otro rato me comenta "ahí cuando quiera le sigue,
yo ya me quedé sin combustible" le dije adiós y que tuviera suerte, que
nos veríamos en la meta.
Todo esto sucedió
ahí a la altura del kilómetro 37 o 38. De ahí en adelante, de nuevo la soledad
con mis pensamientos; pensé en cosas y situaciones que me hicieron llorar, me
venía a la mente cosas tristes o eventos de mi vida que tenían mucho significado;
comencé a contar la cantidad de postes que había. Contar 100 postes, después
contar 100 árboles, 100 líneas divisorias en el suelo. Tenía que ir
inventandome algo para olvidarme de lo cansado que estaba, el sol de las 12 del
día no ayudaba en nada, tenía un último sobre de carbohidratos en la bolsa pero
no quería usarlo, ya me había empalagado y con ese abrasante sol no quería
tener algo viscoso y empalagoso en la boca. De cualquier modo traté de ignorar
el hecho y me comí medio sobre; alguna naranja en el camino y allá por el
parque montenegro y a unos 2 kilómetros de la meta me sentí volar. Todo el
dolor, todo el cansancio, todo había valido la pena: el sol, las porras, el
cansancio, la fatiga; tal vez podrán apreciar al final de la gráfica que no me
detengo y termino incrementando el paso (y la frecuencia cardiaca). La meta
estaba cerca, lo logré, el cronómetro y sus números rojos; ya nada podía
suceder para no completar el propósito.
Crucé la meta, alcé
los brazos, no lloré de emoción, creo que no tenía suficiente energía para
hacerlo, quería sentarme, tirarme, ponerme hielo en las rodillas, abrazar a mi
esposa e hijos, darles un beso, no quería saber nada mas que eso que me haría
sentir bien. Pero eso solo era mi imaginación y sus deseos, la realidad era que
tenía que caminar por el área de recuperación para recibir mi medalla, agua,
fruta y caminar al auto para después dirigirme a la casa. Si; pasé por los
hielos y los apliqué directamente a las rodillas. Es de las mejores sensaciones
que puede haber para después de correr tanto tiempo. Alivio total, frescura, el
motor hirviendo, la máquina casi por tronar.
Ya no pude
despedirme de los corredores de Nayarit,
se que ahí seguirán para compartir mas entrenamientos y carreras, solo
me encontré con uno de los dos señores con los que iba en el camino, me
preguntó por mi tiempo, le pregunté por el suyo, estrechamos la mano, nos
deseamos suerte y así los desconocidos van haciendo amigos con un deporte tan
noble.
¿La recuperación? en
forma de comida del mar llena de proteínas en la casa del buen marisco, un
coctel grande de camarones y pulpo, media docena de ostiones en su concha, un
pulpo sarandeado, una ballena helada, flan.
Gracias a mi pequeña
familia por todo el apoyo que me han dado con esta actividad, se los juro, nada
de esto hubiera sido posible sin su apoyo, aunque suene trillado.
Un checked al maratón de Guadalajara. Espero y estoy seguro vendrán más, y ahora si, espero entrenarme bien y no andar alareando hacer 03:30-04:00 y terminar haciendo casi 5 horas de tiempo total.
Un checked al maratón de Guadalajara. Espero y estoy seguro vendrán más, y ahora si, espero entrenarme bien y no andar alareando hacer 03:30-04:00 y terminar haciendo casi 5 horas de tiempo total.
Numeralia
Distancia: 42.194
kilómetros
Tiempo chip: 4
horas, 54 minutos 34 segundos
Tiempo oficial: 4
horas, 56 minutos, 10 segundos
Velocidad promedio:
8.7 km/h
Ritmo promedio:
06:53 min/km
Frecuencia cardiaca
media: 168 ppm
Frecuencia cardiaca
máxima: 188 ppm
Calorías: 5428 kcal

