Al menos veinte años de registrar lo que escupen mis neuronas en este medio digital. Algún día recopilaré todo y escribiré unas memorias y algún libro.
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Recordando con los sentidos
Dice el manual de carreño lo siguiente respecto al aseo de nuestra habitación:
"8. Por esto al levantamos, cuando nuestro dormitorio se encuentra impregnado de las exhalaciones de los cuerpos durante la noche, sin que hayan podido disiparse por la renovación del aire, debemos apresurarnos a abrir puertas y ventanas, previas las precauciones necesarias a la salud, y luego de que nos encontremos vestidos."
En los 80s, viví aproximadamente un año con mis abuelos paternos, en aquellos días, cuando era sábado o domingo, no se me permitía estar de haragán dormido a placer; tenía que levantarme a desayunar, y ducharme. Mientras llevaba a cabo alguna de estas actividades, la abuela iba a mi recámara, abría cortinas y ventanas y posteriormente tendía la cama. Al yo volver, me encontraba con una habitación muy fresca, y algo fría, pues estábamos con el clima del Distrito Federal de esos tiempos en los que no se hablaba de calentamiento global ni cambio climático.
Al volver a esa habitación tan fresca casi fría pensaba que no tenía sentido abrir las ventanas; la temperatura en el interior antes de eso era confortable, ¿qué caso tendría dejarla en una temperatura no agradable? Bueno, creo que el buen manual de carreño y las costumbres de mis abuelos responden a la pregunta, aunque esto vengo entendiendolo alrededor de 20 años después.
Hoy por hoy, por esa costumbre de mis abuelos vengo abriendo también las ventanas por la mañana cuando es posible, y en cada ocasión me viene un vivo recuerdo de aquellos tiempos al sentir la habitación fresca y con un viento circulando por ella, incluso me vienen imágenes a la mente, casi hasta puedo recordar las texturas del piso, el estampado de las paredes, el techo tiroleado, la televisión en blanco y negro, los clósets blancos con unos recuadros, el aroma, los tiliches, un estéreo ¿? tipo mueble de esos que tenían un tocacintas y tocadiscos en su interior y bocinas empotradas, es como abrir y cerrar una ventana para seguir recordando.
"8. Por esto al levantamos, cuando nuestro dormitorio se encuentra impregnado de las exhalaciones de los cuerpos durante la noche, sin que hayan podido disiparse por la renovación del aire, debemos apresurarnos a abrir puertas y ventanas, previas las precauciones necesarias a la salud, y luego de que nos encontremos vestidos."
| La ventana abierta por la mañana |
Al volver a esa habitación tan fresca casi fría pensaba que no tenía sentido abrir las ventanas; la temperatura en el interior antes de eso era confortable, ¿qué caso tendría dejarla en una temperatura no agradable? Bueno, creo que el buen manual de carreño y las costumbres de mis abuelos responden a la pregunta, aunque esto vengo entendiendolo alrededor de 20 años después.
Hoy por hoy, por esa costumbre de mis abuelos vengo abriendo también las ventanas por la mañana cuando es posible, y en cada ocasión me viene un vivo recuerdo de aquellos tiempos al sentir la habitación fresca y con un viento circulando por ella, incluso me vienen imágenes a la mente, casi hasta puedo recordar las texturas del piso, el estampado de las paredes, el techo tiroleado, la televisión en blanco y negro, los clósets blancos con unos recuadros, el aroma, los tiliches, un estéreo ¿? tipo mueble de esos que tenían un tocacintas y tocadiscos en su interior y bocinas empotradas, es como abrir y cerrar una ventana para seguir recordando.
Reacciones infantiles
Vientos, los niños parece que tienen capacidades de reacción ante los peligros inminentes. Nada de pánico o cosas por el estilo. Una niña salva a sus hermanos de un incendio en Yucatán. Esto me recuerda a un segmento de mi vida en el que me encontraba solo en casa y haciendo caminitos con alcohol en la oscuridad. Era divertido prender desde un lado el rastro de alcohol en el suelo e ir viendo como se prendía poco a poco. El caso es que por seguir echandole alcohol al rastro de alcohol cuando aún se encontraba la llama encendida, se me prendió el frasco con alcohol adentro y al pensar en que iba a explotar (cosa que no iba a suceder), lo pisé fuertemente y el resultado fué un chorro de alcohol encendido que viajó directamente al colchón de mis padres, provocando una reacción en cadena de sucesos y adrenalina. En órden cronológico mi primer idea fué agarrar agua de la llave con las manos y echársela al fuego del piso, cosa que resultó completamente inútil, ya para esto y después de unos 20 o 30 segundos, el colchón empezaba a arder y la alfombra del cuarto de mis padres también, así como mis tenis que se habían impregnado de alcohol encendido. Mi segunda reacción y la mas acertada fué tomar un pequeño tapete que había por ahí en la sala y con eso apagar el fuego a golpes.
Solo quedó un fuerte olor a plástico quemado, un susto y una gran lección.
Solo quedó un fuerte olor a plástico quemado, un susto y una gran lección.
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