Pues sin querer el día de ayer en vez de haber ido a comer crepas fuimos a cenar nuevamente a casa libertad por invitación de
h1pp1e. Le cayó también
3vol,
xanatos, ixtlilipactzin y su servilleta.
Hubiéramos seguido de largo platicando pero se nos dieron las 12 de la mañana y algunos teníamos que ir pedaleando al hogar, así que cortamos la conversación pero algunas cosas que conversamos me dejaron pensando mucho en la situación actual del software libre en México. Alguna vez divagaba respecto a que el
momentum del software libre en el país se disipó y puedo decir, murió. Las generaciones que llegaron a tomar la estafeta ya toman las cosas por hecho y solo se dedican a ser usuarios.
A pesar de todo esto no quisiera generalizar, ya que aún hay viejos desarrolladores y personas activas tirando código, matando bugs, realizando documentación y un sin fin de actividades más a favor de un bien común.
Pero volviendo al tema inicial, pondré como ejemplo al
gulnay. Mientras estuvimos dandole vida a la transmisión del conocimiento, de aprendizaje de nuevas herramientas, de intentar involucrarnos en labores de documentación y otras cosas tal vez triviales; se notaba ese entusiasmo por difundir algo que no circulaba tan ampliamente como hoy en día en las universidades y preparatorias técnicas: Linux.
Pero llegó el momento en que tuvimos que incursionar al terreno laboral y dejar nuestras actividades de estudiante, empezar a dedicarle menos tiempo al software libre y más a otras cosas. En ese momento se esperaba que alguien más tomara la estafeta y continuara dandole vida al gulnay, y también por que no al software libre en nuestro terruño. Escuché decenas de comentarios de las personas que iban, favorables al respecto de lo que se estaba haciendo, incluso muy propositivos y algunos con ideas nuevas. Pero del dicho al hecho.. hay mucho trecho. Una cosa es dejar todo en palabras y otra muy distinta es sentarse a pensar, a programar un ciclo de conferencias, ó contactar a un experto en alguna materia para que exponga su conocimiento.
Y todo eso se quedó ahí: en palabras, ganas e ideas que no llegaron a materializarse. Hoy en día, Linux es algo que muchos instalan en sus computadoras, ven el escritorio en forma de cubo que gira y es muy chido y san se acabó. Ya no existe el interés por mantener un paquete en alguna distribución en las nuevas generaciones que debieron haber tomado esa estafeta, y quizás esa fué culpa de los predecesores que no enseñaron a hacerlo y que era parte importante para que todo siguiera sin morir.
En vez de eso, los nuevos tecnólogos y "geeks" (odio la palabra) se volvieron fans de la mac, comprar los nuevos aparatos electrónicos los volvieron expertos, crackear el PSP, iPhone, meterle linux a un Wii los hizo saber lo suficiente de tecnología y esa es la aspiración de cualquier "geek" de hoy en día. Y no los culpo, pues es más admirable en el medio con sus familiares y amigos decirles que pudieron instalar el mentado nuevo crack para el aifon que decirles que habían eliminado 10 bugs el fin de semana del paquete de
bioperl para Debian. Para empezar a quién carajos le interesa qué es bioperl cuando hay cosas mas cool como la nueva mac book air?.
Y así son estas épocas; muchos grupos de usuarios de linux en lo ancho y lardo del país, diluídos y sin rumbo. Lo que venga adelante es algo que no puedo predecir ni siquiera un poco. Ya no hay entusiastas como en aquellas épocas del 2000 (que fué la época que me tocó) que se adjuntaban a los esfuerzos de un software en particular, openoffice, firebird (ahora firefox), CMSs, Gnome, KDE, Debian, FreeBSD y un largo etc. Los mismos desarrolladores de antes siguen siendo practicamente los mismos de ahora. Tal vez son menos que más.