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| Parque morelos. A la derecha al fondo la zona del gran charco. |
Era época de lluvias; lo recuerdo muy bien por que en el parque Morelos había un charco enorme que se formaba y tardaba días en evaporarse, era un caldo primigenio de cultivo con microorganismos, en donde seguramente había los famosos paramecios, amoebas, y cianobacterias. Ganon era el primero en ir a meterse al charco a tomar agua, ese día no fué la excepción, me agarró desprevenido por que en esos días solía ir a pasear sin correa dado que aún no se había hecho un huraño con los demás perros, así que corrió, entró al charco, empezó a tomar del agua, y ¡BOLAS! se recuesta ahí y empieza a quedar como sopa todo empapado, entonces se para, se medio sacude y sale corriendo hacia el fondo del parque, se dirigía hacia una persona que se encontraba sentada bajo la sombra de un árbol como esperando a alguien más, una novia o amante tal vez. Corro detrás de el gritandole ¡GANON! ¡GANON! ¡VEN ACA PERRO!, pero siempre fué inútil, llega con la persona que estaba ahí sentada, la cual se puso de pié al ver que el perro se dirigía hacia el, y Ganon hace lo que era bueno para hacer, le pone sus dos patotas y cuerpo encima. Futa, la pena me invadió y tomé al perro de la correa, lo jalé inmediatamente, disque le grité, y si le puse unos buenos sapes para que la persona viera que lo "castigaba" por lo que había hecho. Tenía entendido que tenías que regañar a los perros al momento de que hicieran algo, dado que de hacerlo después, no relacionarían el regaño.
Unos sapes que aún me duele haberle dado, yo en realidad no le hubiera hecho nada, solo regañarlo con la voz, y ya me lo llevé de vuelta a casa de liss.
Eso quedó como una aventura de las que siempre me acordaré. Incluso ahora 8 o 9 años después la recuerdo vivamente.
De esas anécdotas hay muchas.

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