Y que me armo de valor para ir a tomar algunas impresiones de mi México tradicional y contemporáneo. Rondabamos entre un "gentillal" (palabra utilizada para decir: un montón de gente" en algunos lugares del país) y vi unas plumas de colores como de pavo real con unas varitas muy coloridas, amarillas, verdes, naranjas y en combinación con el tornasol de las plumas se veían muy llamativas. Las llevaba en brazos una señora como de unos 50 ó 60 años, vendiendolas pues, en el tradicional tianguis de artesanías de Tlaquepaque.
Disparé la primer bala pero el foco no quedó bien, disparé una segunda ocasión y tampoco tuve tino. Entonces me tomé un tiempo para pensar y analizar los ajustes que utilizaría y pensé también nuevamente en la composición. Mejor tomo las plumas con todo y la señora en medio del tumulto. Bueno pues la señora quitó sus plumas y ya no quiso que le tomara una fotografía. Le comenté a liss en secreto que la señora parecía que no quería que le sacaran fotos y le pregunta: "¿Disculpe, podríamos sacarle unas fotos con sus plumas?"
La respuesta fué: "No, a menos de que compren algo".
Y como es usual, eso me hizo pensar un montón de cosas. ¿Que razones tiene la gente para no permitir que alguien les tome una fotografía? ¿Que hay de malo en ello? O es que ¿se tiene que sacar provecho a toda costa de cualquier situación por extrema que sea? Pero eso no es exclusivo de ese lugar en específico, Edith nos comentó que en Perú también los indígenas cobraban a los extranjeros por permitir tomarles alguans fotos, incluso los lacandones en Chiapas también lo hacen. Dada la situación empiezo a comprender con mayor entendimiento algunas fotografías. No es solo la imagen, si no también la situación en la que se tiene que estar para tomarla en un preciso instante, con la composición adecuada y con los valores correctos para plasmar eso que el fotógrafo quería en el momento.
Y así fué esa ocasión, aunque también hubo otro caso curioso en el recorrido, pues yo estaba fotografiando las artesanías ó algunas cosas que había en la vendimia. En muchos sitios establecidos se pueden ver letreros ó simbología que indica que no se pueden tomar fotos. Esto lo entiendo, aunque en el tianguis ambulante esto no me sonaba lógico hasta que llegué a un puesto donde había muchas figuritas pequeñas de animalitos, ranas, pinguinos, etc. La señora del puesto me dijo algo así como "shhhhh", como espantando a algún bicho; pregunté si no se podían tomar fotos y la razón que me dió tuvo lógica, aunque analizandola mas a fondo no tiene sentido: "lo que sucede es que la asociación de artesanos y del tianguis nos han dicho que no dejemos tomar fotografías a la gente por que luego los chinos van y piratean las cosas". Pues si tiene mucho sentido, no? ¿Pero no sería mas fácil comprar los objetos y duplicarlos hasta el último centímetro en la comodidad de mi casa? Si yo fuera un chino inteligente haría eso y le encargaría a otra persona que comprara montones de artesanías para hacer la labor de piratería en otro sitio.
Bueno, pero eso solo queda como prueba de que era un argumento medio chafa para evitar que los visitantes tomen fotografías. Aunque ciertamente, y desde ese momento comenzé a ver las etiquetas de fabricación de algunos productos; en una bolsa que a liss le agradó y que por cierto si estaba bonita le comenté: "revisa en donde está hecho". Y mi corazonada no estaba mal. Estaba hecho en China. Liss se la regresó al vendedor y le dijo: "uuu señor, me la hubiera llevado si no fuera por que está hecha en China".