Han pasado ya tres años desde que partimos y hemos vivido cosas que jamás pensé. Yo quería que vivieran en un entorno tranquilo, libre de prejuicios y peligros.
Y sucedió con un poco de suerte y apoyo de muchas personas. Ahora puedo verlos crecer y que sus mentes se mantienen inocentes, que el miedo no los inmoviliza, que al contrario, la libertad los está haciendo madurar e independizar.
Caminar entre árboles, disfrutar del viento fresco, ver la fauna que vive entre nosotros, y no precisamente fauna nociva, zorros, conejos, puercoespines, aves, cuervos, ardillas. Ver el interés que le han tomado a la lectura de modo natural no forzado, que pidan ir a una biblioteca son cosas que no hubieran pasado por mi mente hace tres años.
Son buenas semillas en terreno fértil. No nos arrepentimos de nada, era en éste momento o nunca.