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Reflexión de un ignorante del futbol

Que si la sub 17, que si la sub 22.

Yo no soy ducho en temas de futbol pero se me hizo interesante hacer una reflexión sobre el deporte más jugado del mundo, y dicho sea de paso, el deporte con más aficionados en México.

Si, ya somos potencia mundial de futbol en la sub 17. Recuerdan cuando México daba batalla (según recuerdo) en los 80s o 70s? Estados Unidos era una selección mediocre, nos podíamos reir de ellos en sus caras, lo de ellos era el Americano, el beisball. Pero una vez que se lo propusieron y establecieron un plan de mejorar en el futbol; SOPAS!; No más pan comido el juego de balonpíe contra EEUU. Ahora si la selección mexicana no la tiene fácil; así fué como un país que no destacaba en el deporte, se lo propuso para cambiar la situación.

Si pensamos en esa situación, debería ir pensando la sub17 en no cometer los mismos errores que han cometido otros, o sea, no dormirse en sus laureles, esto muy probablemente haga que los demás equipos se vuelvan mas competentes y de algún modo ganar esa copa.

Dicen que el deporte es el reflejo del desempeño de un país; si así fuere, México tiene talento en sus jóvenes, en las filas de los nuevos integrantes de la sociedad, al menos yo no tengo la duda de que tenemos una enorme capacidad, pero así como el reflejo de ser potencia en futbol sub 17, al aumentar los años vemos como perdemos competitividad, que pasa? Los jugadores se van a equipos de otros países, igual que en la vida cotidiana de México, los profesionistas se van a donde hay mejores condiciones de juego, y también con niveles mucho mayores de reto.

¿Que es lo que pasa? ¿Por que todo ese talento termina siendo desperdiciado cuando nos volvemos parte de la sociedad productiva? ¿En donde estamos fallando?

Se aceptan comentarios, críticas, pues me declaro ignorante del futbol.

Sin camaradería

El miércoles liss fué a hacer unos mandados y yo me quedé en casa. Ese día le cambié al canal de costumbre para ver los mismos episodios de Drake y Josh, iCarly, click click (mentira, el control remoto no hace click). ¡Sopas! habían sustituído la programación habitual para transmitir el partido México contra Honduras, me frustré un momento pero después de no encontrar algo entretenido debido a que varios canales solo capturan ruido y los pocos que tenían buena recepción solo tenían futbol me resigné a ver los últimos 35 minutos de este deporte nacional.
0-0, patadas aquí, patadas allá, todo normal, hasta que me tocó ver algunas curiosidades las cuales describo a continuación:
  • En repetidas ocasiones los equipos se intentaban hacer faltas pero haciéndolas pasar como cosas no intencionales ó que pasaran desapercibidas a los ojos del árbitro
  • Un hondureño está en el piso por alguna razón y el balón en sus piernas ó pecho, 2 jugadores del equipo mexicano de pié e intentando patear el balón pero bajita la mano le estaban dando sus pataditas de bajo nivel al hondureño. De nueva cuenta acciones malas que parecen buenas
  • Algún jugador mexicano le llega con los tacos directo al pié de un hondureño en clara falta y con toda la intención
  • Antes de que el partido terminara un hondureño le da un patin a la pantorrilla de C. Blanco, en la repetición en camara lenta se observa cómo le patea la pantorrilla y la pantorrila de C. Blanco si alcanza a levantarse un poco por acción mecánica provocándole perder el equilibrio y hacerlo caer. Microsegundos después se observa en claro teatro como C. Blanco estira sus brazos, su expresión facial cambia a una de dolor y cae dramáticamente en clara actuación.
Antes que nada yo sólo sé que C. Blanco juega futbol, no sé en que equipos ha jugado ni nada pero por alguna razón me cae mal. Su semblante carece de carisma, es más, imprime una sensación de soberbia y ojetez. Y ahora que lo he visto jugar con más atención peor me cae. Ni lo conozco en persona pero con verlo desenvolverse me basta para hacer esas deducciones al aire. En verdad que me quedé pensando quién hace más teatro en sus deportes; si los luchadores en el cuadrilátero mexicano y la AAA ó C. Blanco; es mommento en el que sigo buscando una respuesta.
Lo que si me queda claro es que el futbol está lleno de mañosos y teatreros, un deporte que no tiene camaradería, en donde lo "deportivo" se reduce al mínimo, jugar con tranzas, hacer cosas malas que parecen buenas, simulación. Y todo esto como buen ejemplo para los millones de aficionados de este país que aspiran ser como ellos algún día.
Y los que aspiran a ser futbolistas y no lo lograron ó los que están bien inspirados por la "pasión" ¿Pondrán en práctica las mismas tácticas del balón pié?
No todos, pero existirá quienes si, y me atrevo a decir que son numerosos.
Camaradería, competencia deportiva es poco de lo que podría rescatarse del balón pié, y esta es una de varias razones por las que no me gusta. ¿Qué se puede esperar de un deporte en donde la maña determina una victoria? ¡Pamplinas! y peor aún ¿Esa es la selección mexicana? ¿La crema y nata de mañas y simulaciones?
Ignoro cuál es la razón que me llevó a no gustar de este deporte, desde pequeño hubo gente que me rodeaba que babeaba por ver un partidito; a mi, simplemente me aburría. Le di varias oportunidades, acompañando familiares, compañeros de prepa, en especial recuerdo un mundial en algún bar, tomar cerveza, intentar emocionarme, y el resultado fué el mismo. Nunca dejó de aburrirme y jamás ha logrado tocarme el corazón. Y no pueden decirme que no lo intenté y que no puedo opinar de algo que no he experimentado. Le di su oportunidad, no se dió, adiós!

Pobre México nuestro tan cerca del futbol y tan lejos de la Ciencia.

Voy a citar lo que hoy me encontré hoy en el blog de wieland, y que en gran parte refleja lo que a veces yo no puedo ser capaz de expresar con palabras pero que una niña de 11 años pudo hacerlo:

René Drucker Colín

Una muestra de la vida nacional

1 El 4 de junio del presente año, Carolina Aranda Cruz, de 11 años, estudiante de quinto de primaria, fue invitada a dar un discurso en el World Trade Center ante cientos de pediatras y del secretario de Salud. Su discurso terminó con una frase devastadora: "Pobre México nuestro, tan cerca del futbol y tan lejos de la ciencia".

Algunos extractos de su discurso son apabullantes; Carolina dice: "¿Por qué apoyar más a los futbolistas que a los científicos? ¿Son mejores personas? ¿Producen mayor riqueza? ¿Nos divierten más? No creo, gracias a los científicos también nos divertimos, ellos inventaron las computadoras, los ipods, los simuladores. Además, salvo algunos casos, los jugadores de futbol nos hacen ver muy mal mundialmente y nuestros científicos, que nadie apoya, no". Y en otro segmento de su discurso expone: "Me da pena que nuestro gobierno y nuestros empresarios inviertan tanto en futbol y seamos tan malos. Me da pena que inviertan tan poco en ciencia y seamos tan buenos. Tenemos la mejor universidad de Hispanoamérica, según la revista Time, y cada vez le damos menos recursos a la UNAM. ¿Por qué no apoyar a lo que ya dé resultados? Un país que no invierte en ciencia y educación siempre será un país pobre. ¿Queremos un México pobre?"

¡Qué les parece! Carolina le dio al clavo, y por demás, pues tiene razón. Ya lo vimos, por poco perdemos en futbol con Cuba, país donde ese deporte casi no se juega, y perdimos con Honduras. Pero ejemplos de ésos abundan en la historia del futbol mexicano.

Por otro lado, cabe mencionar otra vergüenza. El discurso de Carolina sólo tuvo eco en un medio de comunicación escrito y en uno televisivo. La pobreza noticiosa de los medios de comunicación también se evidenció. Y las cosas no cambian. Hace más o menos seis años, tres jóvenes mexicanos ganaron medallas de plata y bronce en una olimpiada científica en Dinamarca, donde compitieron 52 países. Ningún medio de comunicación vio importancia alguna en mencionarlo en algún segmento. Estaban muy ocupados con señalar las medallas de Ana Guevara, de quien también estamos muy orgullosos. Pero tanta diferencia, ¿se vale? Yo pienso que no.

La semana que acaba de pasar Televisa llevó a cabo su foro anual llamado Espacio. Creo que cerca de 5 mil universitarios asisten para escuchar a diversos personajes de la vida académica y política. Entre los invitados estuvo el actual director del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Juan Carlos Romero Hicks. La ocasión hubiera sido perfecta para hablar sobre los proyectos que tendría el Conacyt para impulsar las oportunidades en la ciencia para los jóvenes, o de las estrategias para desarrollar la tecnología que requiere el país en los próximos años y que podría abrir abanicos de oportunidad para la juventud. Pero no, habló sobre la moral. Yo no tengo nada en contra de la moral, pero hubiera sido moralmente más correcto para el director del Conacyt explicar, presentar o desarrollar temas sobre los cuales cientos de jóvenes en el país están preocupados y que se relacionarían con su futuro como mexicanos con oportunidades.

También la semana pasada ocurrió algo que me llamó la atención, por no decir que me sorprendió sobremanera. Y esto fue la noticia destacada, también en pocos medios, de que el subcomediante Marcos estaba criticando las acciones del jefe de Gobierno del Distrito Federal en contra del crimen organizado, llamando despojo a las expropiaciones. O sea, si bien entendí las notas, procurar romper las redes de corrupción de delincuentes es despojo. Quedo con un poco de desorientación. Sería bueno preguntarle a Marcos si lo que ocurre con el Auditorio Che Guevara de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM se le denomina "despojo" o "expropiación".

En fin, estimados lectores, como pueden ver, en nuestro país tenemos mucho que deplorar, mucho de qué sonrojarnos y mucho que dejar de arropar.

fuente:
http://www.jornada.unam.mx/2007/06/12/index.php?section=opinion&article=020a1pol