Rodando por aquí, rodando por allá

Pues ya que tengo el nuevo cuadro del huarache en su lugar y no tengo riesgo de que se me parta en dos la bicicleta a medio camino, aproveché para darle un buen viajecito. El pretexto fué ir a una armada de las alas con Diego para echar cheve y tragazón.

Aproveché un aventón a carretera a Tesistán, desplegué la bici, y rodé calmado; hacía tiempo que no sentía esa sensación de libertad, y de morder el polvo (en las obras de av. Base aérea). Pero lo que siempre me ha sido satisfactorio, y en los últimos 2 kilómetros sobre avenida Vallarta fué agradable ir pasando por el estacionamiento en el carril lateral sin problemas de fluidez. Ustedes saben, hay obras en la zona y hay una congestión marca diablo. Los datos de la rodada están aquí debajo.


El regreso pues, fué curioso pues me tomé una minerva ITA, una minerva viena y una minerva imperial, lo cual no es recomendable antes de volver a rodar a casa. ¿O tal vez eso potenció mi velocidad para alcanzar hasta los 47 kilómetros por hora? Como sea, disfruté mucho el viaje de regreso pues ya había pasado la hora pico de autos y se podía circular con más libertad, además estaba fresco el clima.


Llámenme idealista y tonto, pero no haber utilizado el auto para un motivo como ese, y dejar de quemar algunos litros de combustible, me hacen sentirme menos piojo con nuestra de por si ya destructiva existencia.
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