Mi primer día de secundaria

El primer día en la secundaria fue algo así como un gran paso en el disque proceso de maduración que uno tiene de niño para pasar a ser adolescente, tomar una actitud, "muy acá" de que ya no nos gustaban los carritos y le poníamos más atención a las niñas. En esos días tenían poco de haberse estrenado los nuevos pesos N$, las monedas tenían ese brillo de nuevo, y eran diferentes a las de $1000 con Sor Juana Inés, pequeñas con un aro plateado y el centro dorado. N$1.
A mi la primera vez como que me dio un poco de pena ir a la tiendita, pensaba que los "chavos" de  secundaria no comían su "lonche" (lonche en Tepic es el conjunto de torta, fruta y agua y alguna golosina, la lonchera pues).
Pero me di cuenta que ir a la tiendita era cualquier otra cosa normal, igual que en la primaria que hacía un par de meses había finalizado.
El caso es que de las cosas que más me quedaron grabadas fue un inusual colectivo de desmadre que se llevó a cabo en nuestro salón de clases. Ya por la mañana me percaté de que las ventanas del salón recién habían sido acondicionadas y tenían el mastique fresco. Como todo curioso le enterré la uña al mastique por puro ocio, después le arranqué un pedacito, hice una bolita, la aventé, me la regresaron, la volví a aventar, tomé mas mastique, dos bolitas en el aire, le pegó la bolita a alguien más, y nos pusimos en paz por que el director Carlos llegó al salón. Pero la chispa ahí quedó, y el combustible del caos (alrededor de 30 alumnos) quedó listo para la ignición.
Dureante el primer o segundo receso hice otro descubrimiento, en una puerta situada en una esquina del salón había un pequeño cuarto que estaba utilizado a manera de almacén, lleno de tiliches, aquí encontré mesabancos rotos, paletas sueltas y el tesoro final: una gran bola de plastilina de muchos colores, tal vez de unos 3kilos de peso; ¡materia de guerra!.
La guerra fue básicamente de dos bandos y se conformó sin ninguna planeación previa, la izquierda del salón contra la derecha del salón.
En un momento que nos dejaron solos, se repitió el escenario; una bolita de mastique, otra de regreso, tomé plastilina de la bola, y aventé plastilina, otro más tomó mastique y comenzó el contraataque, alguien más nos vió tomar el mastique y el resto fué una reacción en cadena, a darle baje al mastique para atacar, comenzó una lluvia de papel, mastique, plastilina, gritos, sólo recuerdo que se veía un enjambre de objetos volando por los aires sin parar, tanto hombres como mujeres le entraban al parejo, pero llos que yo recuerdo eran el Marín, Edgar, Julia, Gera, Sandoval, Mónica, Saldivar. Hasta que en un súbito "ahí viene Carlos!!!" se detuvo todo. De 100 a 0; todos los objetos regados en el piso y sin modo de ocultar la evidencia, pues en el suelo nos delatba que algo extraño había sucedido. Carlos entró y solo nos dijo a todos que juntáramos el cochinero, no nos regañaron ni penalizaron. ¿Habrá sido un experimento social? y ¿Con eso hicieron fichaje?. El caso es que fué una de las cosas más divertidas que me sucedieron en esa época; debe haber más de alguno que lo recuerde. Y es que ¿Cómo olvidarlo?
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