Día uno del año dos mil trece. Quince mil metros

El 31 de diciembre del año que ya pasó, o sea 2012 evité en lo posible tomar alcohol y comer cosas irritantes. Aún así me tomé por ahí unas cuatro cervezas, sidra y comí pasta, camarones a la diabla y carne en su jugo.

Antes de ir a dormir, tomé medio litro de agua, alisté la riñonera, los tenis, calcetines, mallas, playera, monitor cardiaco, audífonos y puse a cargar el teléfono, de modo que tuviera todo listo unas horas después para solo desayunar, cambiarme y correr.



Sonó la alarma a las 5:45AM, bajé a tomar un plato de cereal con leche, eso fué todo, me lavé los dientes y me cambié de prendas. El pronóstico del clima daba un 50% de probabilidades de precipitaciones. Fué hasta que sali a la calle que me di cuenta que estaba chispeando copiosamente, pensé seriamente en regresarme, pero me di la oportunidad de ir a calentar al parque y ver como evolucionaba la lluvia. Ya casi llegando al parque hice una pausa debajo de un puesto para resguardarme de la lluvia y esperé otros cinco minutos esperando ver si mejoraba el clima. Pasó el tiempo y evalué por segunda ocasión volver y cancelar la corrida, pero di una segunda oportunidad, pensé que después de calentar en el parque podría ver como evolucionaba el tiempo.

Mientras iba calentando en el parque, me topé con otro corredor en sentido contrario (la única persona que me topé en el camino) parecía no importarle que estuviera el piso encharcado y mojado y la lluvia estuviera ahí estorbando un poco para correr, fué aquí donde decidí ir y completar la ruta que había planeado hacía 2 meses antes sin importar como estuviera el clima. 500 metros después inicié a correr, el ritmo que mantuve fue del 80 al 90% de mi capacidad de frecuencia cardiaca máxima. No quería un esfuerzo en velocidad, mas bien quería poner a prueba mis capacidades de fondo.
Los primeros 4 kilómetros fueron como ir a correr al cerro, accidentados por las banquetas, empedrados, rampas vehiculares y demás artefactos de las vialidades de la ciudad. A partir de ahí todo se compuso, el asfalto con espacio disponible para ir corriendo y sin estar accidentado. El primer detalle incómodo con el que me topé fue las ganas de orinar, así que en la primer oportunidad y lo mas escondido posible hice lo que tenía que hacer.
Los siguientes kilómetros sin ningún problema, salvo que la lluvia y el tiempo que llevaba ahí debajo de ella si me tenían con el cabello mojado.
Habiendo llegado a la mitad del camino en Xalisco y con unos 45 minutos de tiempo di vuelta de retache.
De ahí hasta el final sin mucho altibajo a un ritmo constante pero suave.

Habiendo llegado al punto de partida, detuve el monitor cardiaco, el ge-pe-ese y caminé nuevamente para enfriar hasta llegar a casa para tomar una ducha. Fué hasta entonces que me di cuenta que llevaba la ropa bien mojada, al menos la playera, creo que es la primera vez que me consta que un producto deportivo cumple con la promesa: mantener el interior seco y tibio y sacar el sudor. Bien valió cada peso el regalo de navidad.



Numeralia:
Distancia: 15 kilómetros
Tiempo: 1hora 31 minutos 55 segundos
Velocidad promedio: 9.77 km/h
Ritmo promedio: 06:08 min/km
Frecuencia cardiaca media: 157 ppm
Frecuencia cardiaca máxima: 168 ppm
Calorías: 1301kcal

La ruta:

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