El choro más irrelevante

¿Cuál será la mejor etapa de la vida?

Muchos dicen que de niños, aunque eso depende del tipo de infancia que cada quién tuvo, y también que tan romántico se quiera ver el asunto. De niño no se pueden decidir muchas cosas del entorno, son como son y poco se puede hacer por cambiarlas, básicamente uno es impotente de cambiar su entorno o cambiar su situación.

¿Entonces la adolescencia? ¿La etapa universitaria?

Para mi siguen siendo épocas románticas en donde se descubren muchas cosas y se desconocen un montón más, relaciones interpersonales, los gustos, la personalidad, el carácter de cada quién sigue definiéndose, las fobias, los complejos, todo se acentúa en esta etapa de la vida. En cierta medida muchos toman aquí las riendas de su existencia para bien o para mal.

¿El adulto jóven? ¿la vejez? No sabría decir que es de la vejez pues ya se vivió la mayor parte de lo que se tenía que vivir. Y por lo que leía hace un par de días de un camarada corredor de Nayarit, coincido en que podría ser que estemos viviendo la mejor parte de nuestras vidas.

Pensé mas a fondo en el hecho de si yo estoy en la mejor etapa de mi vida, ¿qué tan feliz soy? ¿Cómo podría medirlo? Dado que el concepto de felicidad es muy subjetivo analicé mis objetivos en la vida y lo que yo considero importante para ser feliz.
En gran medida trabajo haciendo algo que me gusta y satisface, siempre tengo nuevos retos por resolver, nunca se para de aprender y las ocasiones para inventar o ser creativo sobran. En este aspecto me siento muy completo. Por otro lado hago muchas de las cosas que me gustan: puedo correr 6 días a la semana y prepararme para algún evento como parte de mis objetivos de vida, me permito preparar el desayuno en casa para todos, ponerle una rajita de canela a la cafetera para un rato de disfrute con el café en mano y platicar un poco en la mañana; a veces inventar alguna receta de hot cakes con ideas de aquí y allá, ponerles vainilla, manzana rallada, un poco de canela en polvo, chía, embarrarles nutella y jarabe de arce, servirlo en la mesa y seguir con una plática; los planes del día, los planes de mañana, los planes de vida. Del día a día tenemos la libertad de ir a hacer lo que prácticamente se nos plazca. No es que seamos de los que les encanta siempre estar comiendo en la calle, aunque cuando se nos antoja llegar a comer a algún lugar; simplemente llegamos. Poder gobernarnos; ¿quién dice que no se puede ser un poco indulgente sin faltar a nuestras obligaciones? Que si deseamos comprar algún electrónico, va, que si hace falta calzado o prendas de vestir, va, que si algunos videojuegos, va. Irnos al cine a la sala con asientos reclinables donde te llevan la chatarra que gustes o las bebidas que deseas a tu lugar, va.
Pasar un rato jugando videojuegos al final del día, leer algunos libros y perderme en el mundo fantasioso de la historia o simplemente transportarme a otra época de un mundo que no me tocó vivir, y así con todo esto tener salud, no tener ninguna enfermedad crónica (todavía), sin preocuparme por que no puedo consumir algún producto o alcohol.

Tal vez no puedo comprar un departamento en una zona de lujo o un automóvil que vale lo mismo que una casa. Pero esas ya son referencias a una felicidad temporal que bien puedo tenerla yo, o alguien con ingresos millonarios.

Si coincido, creo que esta es la mejor etapa de mi vida, donde también he aprendido que hay situaciones que están fuera de mi, que no me corresponde cambiar al mundo si yo no pude cambiarme a mi mismo, que primero hay que quitar el leño del ojo para poder observar la paja del ojo ajeno; y que incluso observando la paja ajena, sigue siendo la paja del otro, ataduras y apegos al pasado que no nos ayudan a vivir el aquí y el ahora, sólo deshaciéndonos de esos apegos podemos ser felices el día de hoy. No solo basta pensar "quiero ser feliz". Requiere autocomprensión, ¿por qué hacemos lo que hacemos? ¿de que sirven nuestros actos? ¿hacia donde queremos ir? ¿que decisiones tomo el día de hoy para dirigirme al lugar en el que quiero estar el día de mañana?

No se trata de una paranoia psicótica sobre el futuro, solo de llevar un rumbo de lo que queremos en la vida. Si no, ¿que sentido tiene hacer lo que hacemos o decir lo que decimos? vivir por vivir.

El día de mañana no quiero pensar: "si hubiera hecho esto ó si hubiera hecho aquello hoy podría X Y Z"

Estoy con las personas que me gusta estar, hago las cosas que me gusta hacer, tengo un estado de salud que no necesito envidiar en alguien más. Solo yo puedo entender mi felicidad.
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