De repente tomas tu propio camino, y estás tan metido en no tropezar, en evadir el siguiente obstáculo, en planear el siguiente paso que cuando volteas hacia atrás, no solamente el camino es diferente, sino que incluso uno es diferente sin perder la esencia.
Y no hablo de períodos de tiempo gigantes, hablo de breves cinco años. Que será cuando pasen 10 años, 20 u otros 30?
Si, seré un adulto de 60 años.
Y no habrá sido un logro llegar, sino haber disfrutado caminar, correr, caer, tropezar, cansarse, asolearse. Así que; eso. Hay que disfrutar, entristecer, reir, llorar. Es sano pasar por todos los estados, de un modo gradual, templado, eventual, tener matices.
Ya; era todo.
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