Realidades locales y globales

Les contaré algo que sucedió hace poco aquí en el coto donde tienen su hogar. Quisiera compartirlo pues, es muy ilustrativo en la manera como una pequeña unidad de vivienda o condominio, representa casi como huella dactilar el funcionamiento de un país.

Empecemos con la historia.
Resulta que en el modo de viviena en condominio, hay algunas tareas que se tienen que cubrir por parte de los mismos condóminos (personas que habitan el condominio). Esto es, el pago de la luz para iluminación interna, mantenimiento de accesos como puertas y portones lo cual incluye pintura, reparación mecánica de puertas, timbres, mantenimiento eléctrico, focos fundidos, seguridad interna, etc. Para esto internamente se tiene a un presidente y a un tesorero, pues para llevar a cabo todas estas tareas de mantenimiento, es necesario contar con dinero suficiente para poder pagar los gastos generados.

Resulta que hace un par de años, cuando empezamos a vivir en este lugar, en el condominio que nos tocó virir, pues se designó a mi señora esposa como presidente dado que en general habíamos visto que había algunos malos manejos económicos previos, por lo que los habitantes del coto y por unanimidad se votó el cambio de los otros administradores a la actual.

Aquí es donde todo lo interesante sucede; para hacer cambios en general, hay que convocar a los demás a que escuchen la propuesta, opinen y decidan las mejores opciones. Pongamos un ejemplo, poner cámaras de vigilancia fué la primera de ellas, la razón específica fué que había algunos dentro del coto, que habían estado dando mal uso a el portón eléctrico, en repetidas ocasiones, los brazos eléctricos se rompieron por culpa de algún vecino que al no tener acceso, simplemente intentó forzar los brazos.
Nunca supimos quién o quienes fueron los responsables, pero de algún modo cada reparación, costó mas de mil pesos. Entonces, el dinero que había para reparaciones o mejoras, se estaba yendo por ese lado, en puras reparaciones de los brazos, de tal modo que, pintar o restaurar, no se podían hacer, dado que el dinero se estaba destinando a los accesos.

Tiempo después, se habló de colocar cámaras de circuito cerrado de televisión, para evitar gastar dinero en donde no se debía gastar. Pero no había dinero suficiente para eso, así que de nuestra bolsa, pusimos una fuerte cantidad a cuenta de los pagos mensuales de mantenimiento para adquirir las cámaras. De este modo estaríamos evitando reparar los brazos a cada rato y podríamos juntar dinero para otras cosas. Y así sucedió, se pudo juntar dinero suficiente para pintar los exteriores, se le puso un brazo especial al acceso peatonal para que se cerrara automáticamente, se cambiaron unos focos fundidos en la iluminación interior y exterior, se automatizó el encendido y apagado de la iluminación exterior para ahorrar luz, y así varias cosas mas.
Pero todo esto tuvo un concenso, se convocó a juntas vecinales para preguntar opiniones y opciones, siempre se trata que vaya la mayor cantidad de personas posible para que no haya de que "a chuchita la bolsearon".
Eventualmente, después de otro año, hubo varios vecinos (que son los que frecuentemente no asisten a las juntas vecinales) que dejaron de pagar su cuota mensual. Y esto ha sido especialmente difícil pues volvemos al mismo punto de partida: no hay dinero para seguir mejorando las cosas, o reparar las que por su uso normal se han desgastado.

¿Cuál fué la manera de hacer que algunos vecinos pagaran sus deudas? Algunos propusieron que se les perdonara la mitad de la deuda y el resto pagarla en el transcurso de algunos meses. A lo que sinceramente nos negamos; esto es básicamente premiar al deudor, y no darle ningún premio al vecino que  paga puntualmente, simplemente no funcionó así.
El consenso decidió finalmente, quitar los accesos al portón eléctrico de autos, y solo darle acceso a los que iban al corriente en sus pagos. En caso de los deudores, se les podría seguir dando el acceso, siempre y cuando dieran un pago + otro mes de deuda para poder conservar el acceso siempre y cuando siguieran así en los meses siguientes hasta saldar sus adeudos.

Y aquí es donde empezaron los reclamos. Especialmente de una familia que adeuda pagos mensuales y reclamó con ganas lo injusto de la medida. El alegato era que si nos importara realmente el bienestar del coto y los vecinos, deberíamos haber ido a hablar con cada uno de ellos para ver las necesidades personales, que a nosotros lo que nos interesa es el dinero. ¡PUF! por favor, sinceramente creo que ven muchas telenovelas. Si el dinero fuera nuestro objetivo jamás hubiéramos puesto ni 1 cinco para poner las cámaras por adelantado, otro punto adicional y que no quiero mencionar, es que con esa familia hemos sido condescendientes, les hemos regalado algunas cosas, entre otros detalles que no mencionaré. Pero de eso a que solo nos interese el dinero, no mamen!. Nos dicen "no saben ustedes si no tenemos para comer"; y así los argumentos un poco vacíos, pues, digamos que se han ido a vacacionar generosamente, o han tomado unos cursos de superación personal y algunas charadillas por el estilo.

Bueno, les platico todo este rollote mareador por que. Así se resume la actitud del mexicano promedio, no paga impuestos, pero se queja de que el gobierno no hace nada, no opina en las decisiones generales cuando se lo piden, pero se ofende cuando le cambian la jugada en las leyes, no tiene dinero para pagar las obligaciones que adquiere, pero cada fin de semana tiene el refrigerador lleno de caguamones de cerveza para ver el fucho.

Todo un mexicano modelo que refleja la realidad en todo el país en un ejemplo tan pequeño.
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