La situación pandémica en Alemania aún no ha mejorado, sigue habiendo una gran cantidad de casos diarios, así como defunciones a pesar de que la vacunación ha comenzado a tomar buen ritmo.
A pesar de todo, está permitido reunirse con otra familia en algún espacio abierto siempre y cuando se mantengan ciertas medidas de distanciamiento.
Desde noviembre de 2020 que no habíamos salido de un radio de 1km a la redonda de donde vivimos. Ha sido una monotona rutina de estar en casa e ir al supermercado, repetir y enjuagar, por lo que la invitación que tuvimos para andar en bici y hacer un picnic fué una de las mejores experiencias que he tenido en los últimos meses.
El clima aunque ya soleado sigue frío, y por lo que me han platicado no había habido una primavera tan fría desde hace unos 40 años y a pesar de todo no fué inconveniente para tener una actividad al exterior. Fueron unos frescos 10km de bicicleta con la tropa, llegamos a tomar un lugar lo más soleado posible y pasamos ahí un buen rato platicando, comiendo, y disfrutando del lugar.
Tegeler See
Se antoja para un chapuzón helado
Ya llegando un poco la tardecita y con un poco de hambre decidimos volver y recargar un poco las energías con un refrigerio. Los niños siempre comiendo helado y papas y para los adultos unas deliciosas Schultheiss von fass, pommes frites y un sano Fischbrötchen.
Breve pausa y refrigerio
Volvimos a nuestros hogares agotados, frescos, contentos, algunos se ducharon, y caímos todos a dormir como troncos. Fué un domingo memorable.



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