En estos dos años y cacho que he estado bicicleteando me ha ocurrido algo que en principio me sorprendía pero ahora creo que me he acostumbrado y creo es normal.
Resulta que hay varios puntos de la ciudad con las que me topo con las mismas personas que están haciendo ejercicio, cuidando o lavando coches y que por alguna razón ya se les hizo (y a mi también) costumbre saludar. Un "buenos días" es lo habitual pero hay un señor en especial que alguna ocasión me preguntó de la bici y todo eso, luego me platicó sus historias sobre su hijo que es pintor, le platiqué de mi bisabuela pintora; y ahora cada vez que paso siempre el gesto es levantar el brazo izquierdo y decir "arriba María Izquierdo!", a lo que contesto "arriba!".
Si, son de esas cosas raras que suceden en una ciudad.
2 comentarios:
¡Qué padre!...hay que estar convencidos de que mucha gente muy valiosa existe aun sobre la faz del planeta y a veces tan cerca de uno que ni cuenta nos damos porque creemos que no existen. Es como ir al bosque por leña y encontrar puros árboles, nos damos la media vuelta frustrados por no haber encontrado leña...
A la vida hay que agradecerle lo que somos, con una sonrisa y la vida también lo son las personas que nos acompañan en esta aventura y las personas que en el camino nos abren su corazón...
=)
Ay! lloré de la emoción! Que bonito!
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