Visitando ranchos - Caleras de cofrados

El día de ayer conocí brevemente un pequeño rancho que queda a unos aproximadamente 50 kilómetros de distancia de la ciudad de Tepic Nayarit; se llama Caleras de cofrados. Es un lugar con una interesante mezcla entre el méxico de 1810 y el siglo XXI.
Mucho le ha ayudado que sea un pueblo que se encuentra alejado entre unos cerros circundantes a la sierra madre oriental, en donde también se alberga el vaso de la presa de aguamilpa.


Fuí invitado para ir al festejo de un santo; yo siempre olvido los nombres de los santos pero me agrada ver el folklor que tenemos en México, ver en vivo y en carne propia el efecto de la religión sobre los pueblos y la gente, además de sus costumbres y perspectivas respecto al modo de vivir.


Para empezar me siento forastero, y realmente lo soy; me siento como japonés turista, y no es para menos, pues lo primero que me delata es mi vestimenta y la camara fotográfica. Allá se usa traer un sombrero y botas, nada de calzado de gamuza, eso es para débiles (han de pensar). Lo que para la gente de ese lugar es algo tan común, para mi es una maravilla y jamás dejará de serlo. Lo primero que me saltó a la vista cuando llegamos fué esa oscura región nocturna que nosotros los citadinos llamamos cielo; no puedo evitar usar esa trillada frase de "hay miles de estrellas" pero en realidad lo es a los ojos al descubierto; no es para menos, son miles, miles y miles de estrellas que de repente brotan, están ahí. Jamás había visto un cielo tan estrellado como el de esa noche, aunque he de mencionar que el clima estuvo de mi parte por unas horas, antes de partir revisé los pronósticos del tiempo y en la mayor parte del país se veían venir los nublados, nada alentador; además la luna es un astro que mete ruido en observación del cielo nocturno.
¿Cielo nocturno estrellado? Pero si eso vemos a diario han de pensar los habitantes de ese rancho, otra noche estrellada como cualquier otra.



El festejo de ese día en caleras de cofrados consistía en velar en la iglesia del rancho. Me han dicho que es un rancho y no un pueblo, dado que se le puede considerar pueblo a aquella agrupación de casas que cuentan con una plaza; ó sea, más modernas. Aquí en el centro de la ciudad hay algo como un lago, no sé si sea una formación natural ó artificial, pero no es precisamente una plaza la que se encuentra como el núcleo de crecimiento.


Bueno, volviendo a lo de la velada, todos los lugareños e incluso de otros ranchos o pueblos, van y se organizan para llevar tamales, café, pan dulce y cantarle, orarle y rezarle al santo que ahí cuida el lugar. Varias danzantes hacen bailes, llevan banda para que toque, lanzan fuegos artificiales y básicamente en eso consiste el festejo hasta que amanece y todos se retiran a sus hogares.

Ya con el calor de un chocolate caliente y un pan, me puse a platicar con liss un poco y a preguntarle a ella que es la que sabe más de las costumbres y tradiciones del lugar. Lo primero que me saltó a la vista, fué ver algunas chamacas de a lo mucho 14 años por ahí, que tenían facciones que harían pensar a cualquiera que se trataba de sajones. Pensé que sería a lo mejor la semilla de algún aventurado extranjero que visitó estos alejados lugares. Aunque no fué precisamente mi teoría la más acertada, después supe que ese grupo de jovencitas eran esposas de algunos del lugar. Pero así se manejan ellos, si tienes 20 años de edad ya eres una quedada cotorrona y en el caso de los hombres yo creo que ya son tachados de maricones, pero esto tengo que preguntarlo en una posterior ocasión. Lo curioso es que estas chavitas que andaban por ahí, se les olvida que tienen el nopal en la frente, de repente hablaban en inglés, supongo que para hacerse notar como foráneas. El caso es que también se les escuchaba hablar un perfecto español, cosa que me causó intriga. Después de eso mi mente pasó a otra cosa que me tenía inquieto.
- ¿No serán bravos por estas tierras?
- ¿No me irán a machetear por verme de fuera?
- ¿Será Caleras de cofrados el nuevo Canoa?
Dice liss que la gente es muy tranquila, así que me quedé con esa versión y tranquilicé mi mente asustada. Ya pasados unos minutos más y a pesar de haber tomado un café bien cargado, sentí sueño y nos fuimos a dormir.
Hoy ya me tocó ver el rancho de día y salí a tomar algunas fotografías del lugar, de noche no se puede apreciar mucho del lugar, así que tempranito salí a bobear por ahí. Ningún camino está pavimentado o empedrado, el pequeño lago enmedio del pueblo, solo un par de casas del lugar tenían bardeado su perímetro, el resto eran de adobe y estaban delimitadas por rejas ó alambre, todas sin excepción tenían vacas, caballos, toros, mulas, gallinas, patos, gansos o guajolotes. Si acaso vi a dos o tres personas, un señor que se fué con sus caballos y sus perros para salir a trabajar, una señora con dos niños y liss que me estaba esperando para regresar a Tepic.




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