Sucede ahí se trata de hacer reta con los que se encuentran jugando por que no paran de jugar y jugar. Nos fuimos a las canchas de frontenis pero diego terminó volando dos de las tres pelotas que teníamos y mejor decidimos ir a visitar el bosque de la primavera.
Hicimos una pequeña escala en casa de Juan para prepararnos unos sandwiches y comer allá. Como lección aprendimos que lo que les pudo haber tomado hacer a las mujeres en alrededor de una hora, pudimos hacerlo en unos 15 minutos con cooperación de todos en la preparación de los emparedados. Emprendimos el viaje, y llegamos allá como a la una de la tarde. El pueblo por el que uno llega tiene muchos changarros de comida, abarrotes y demás chucherías. Uno sigue el camino y las indicaciones que hay para llegar y no es dificil toparse con el bosque. Se puede entrar en carro ya que hay un camino semi pavimentado por el que uno se traslada dentro de ahí para encontrar un lugarcito donde estacionarse debajo de los pinos y con algunos troncos para sentarse y pasar un rato de tranquilidad.
La verdad no sé hasta donde puede llegar uno pero tratamos de buscar un lugar donde no hubiera gente y bullicio, y no fué difícil encontrarlo. Nos estacionamos y lo primero que podía notar uno era esa ausencia del sonido de una ciudad. Era un silencio relajante, de viento moviendo las hojas, de aves, pasos en la tierra de obsidiana (hay muchísima obsidiana en esa zona), aroma a pino y viento fresco.
Y hoy, ando aporreado.
3 comentarios:
jeje, fue muy chido ese domingo, en general creo que todo el fin fue estupedo!
La neta me encantó salir con todos ellos, espero lo hagamos más seguido, además conocer lugares tan chidos que tenemos a la mano =) y que son parte de nosotros =D.
TE AMO!
... EMMM... SEEEE x_x
¡ Eeeey, que padre !... sensibilidad a flor de piel; urbanisticamente campirano.
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