Oh decepción y cerveceros artesanales de Guadalajara

Ya es casi un año desde que empecé la aventura de preparar cerveza en casa. No imaginé que detrás de esto hubiera algo más que una bebida alcohólica de sabor amargo. Hay personas haciendo lo mismo, incluso mejor, comunidades compartiendo conocimiento y retroalimentandose. Suena familiar, ¿no?: comunidad, retroalimentación, conocimiento, compartir, recibir críticas, etc.

Por desgracia me ha tocado una experiencia no del todo favorable con la comunidad cervecera de Guadalajara; la percibo un poco apática y cerrada.
En el pasado festival de la cerveza de Guadalajara 2011, conseguí una tarjetita de uno de los miembros de esta comunidad, me comentó que iban a tener un taller sobre pasteurización y blah blah blah. No lo niego, me interesó pero me puse en contacto ya pasado el furor. Escribí un correo electrónico al cuate y no hubo respuesta; cero, nada.

A mi parecer, esto solo tiene tintes de negocio, no está mal hacer negocio, pero si me parece que ponerle el mote de comunidad y asociación a todo esto suena un tanto alejado de lo que persigue una comunidad microcervecera y/o artesanal. Puedo llegar a creer que al igual que en el software libre, hay divas, las estrellas de rock, los que se pavonean en la tarima o eventos. Diferencias hay pocas. Y dado que considero que hay muchas similitudes entre las comunidades de conocimiento libre en la cerveza así como en software, mi parte es sencilla: puedo compartir mi conocimiento a los demás, hacer comunidad sin depender de otra. Ahora falta la determinación para materializarlo.

Pero si hacer cerveza se pudo materializar, no veo la dificultad de compartir el conocomiento a más personas interesadas que posiblemente hayan sido ignoradas y requieran respuestas o retroalimentación. Tal vez 2012 sea el año indicado.
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