Rememoranzas

Fotografiar los remanentes anuncios de antaño, algo que trataré de capturar si es que no olvido cargar con mi ojo digital. Doy por hecho muchos de los espectaculares ó muros pintados en las calles pero que llevan ahí por años, me llaman mucho la atención pues son un recordatorio contemporáneo de viejos lugares de esparcimiento ó negocios prolíficos y llenos de gloria de algún momento dado y que a pesar de los cambios siguen implacables a las inclemencias del tiempo. De momento tengo un ejemplo : Un cine que se encontraba en el centro de Tepic, mas específicamente en la calle Puebla en contra esquina de palacio municipal en donde ahorita está una tienda coppel; el nombre de la otra calle no la recuerdo y del cual hasta hace unos meses aún quedaba un viejo anuncio sobre calle Puebla, oxidado, sin luz ni color. ¿Cuál era su nombre? Cine ¿ascona, arjona?. Puf, un transporte mental al pasado me revive en ese lugar, cuando los estacionamientos de los cines no tenían que tener una gran capacidad pues a lo mucho se requerían 40 o 50 cajones para dar abasto a la demanda de los clientes, con un intermedio en la película para que la gente fuera a comprar más palomitas, refresco ó golosinas, con esos focos de bulbo en los anuncios de películas por estrenarse próximamente y que daban un efecto de girar al prenderse y apagarse. Ahí conocí los chocolates toblerone. La entrada estaba acomodada de modo que uno tenía que subir unos 10 escalones dispuestos en la esquina de las dos calles, a quién le importaba poner una rampa para sillas de ruedas? Inexistente. Sólo dos salas en el cine, la 1 y la 2. A un par de cuadras se encontraban los portales donde vendían un montón de fayuca china; si, desde entonces los chinos ya comenzaban a producir en masa productos baratos desechables y se podían encontrar en ese lugar; aunque también se veían en esos mostradores dulces "americanos", con diseños de triangulitos, circulos, espirales, colores rojos, amarillos, azules, ochenteros pues. Ahí también enfrente de palacio de gobierno sobre calle puebla había una ferretería, cuando mi padre iba a comprar cosas lo hacía ahí en ocasiones, en esa ferretería había algo que me causaba curiosidad ver y tocar, era algo así como un chapopote que vendían y lo tenían en estado sólido ahí afuera del negocio pero tenía una textura parecida a la del plástico y hule, un poco blando si le enterraba una uña y de la cual quedaba dibujada su silueta; nunca supe para que servía.

2 comentarios:

yo

jajaja es cierto, pillín curioseando las cosas, el chapopote y todo, llenando las neuronas de información.

Alejandrina Cara de Gallina

hasta la experiencia de ir al cine era muy diferente hace unos cuantos años... hace 15? si, cuando eramos pubertos y jugabamos a ver a quien le cabian mas palomitas en la boca jajaja