Campamentos y excursiones

Imprimiré lo que pensé mientras me bañaba. Es extraño pero siempre que me estoy bañando es cuando mas recuerdos y memorias me vienen a la mente; ¿a que se deberá? No lo sé pero el día de hoy fué lo siguiente:

Recordé así de la nada la comunidad de Salvador Allende, en algún lugar del estado de Nayarit. Aquí como a muchos otros lugares nos llevaban en la primaria a excursiones en las cuales básicamente nos ponían a jugar futbol con la gente del lugar ó simplemente actividades recreativas. Con los compañeros de clase solíamos adentrarnos al territorio en cuestión, aventurándonos al bosque, las cañadas, los ríos, sanjones ó lo que fuera.
Ahí en Salvador allende llegamos un día de mucho calor, me parece que yo estaba como en 4° año de primaria y como siempre nos juntábamos en grupitos; los mismos de siempre, yo me reunía con Arsenio Garate, Héctor, Julio César, César Marín, Julio Octavio, Marco Nazario, Marco Aurelio, Alex Saldivar y creo que los demás se iban por otro lado. Partes de estas memorias están cortadas, pero nos adentramos a un río semi seco que había en el lugar, caminábamos lejos lejos y nos mojábamos en el lugar, viendo insectos de todo tipo, renacuajos, lodo, mosquitos, muchas piedras de río; nos llevábamos nuestro almuerzo para comerlo alejados de los demás, con nuestros sandwiches que nuestros padres nos habían pereparado, salchichas con chile, algunos con sus frutas, gansitos, frutsis, refrescos y comidas chatarras. A la sombra de algún arbol cualquiera nos sentábamos a platicar, en realidad no sé que platicábamos en esa época, pero lo que si es un hecho era que empezábamos a molestar a alguien ó nos mojábamos entre todos en una guerra de agua. Después de un rato regresábamos con el resto de los compañeros a jugar con los niños de la primaria de esta comunidad. Y así terminaba el día, regresábamos asoleados, cansados y con mucha hambre a nuestros hogares, llevando con nosotros un montón de recuerdos.

Hubo también otros lugares como el balneario de San Gabriel en donde me envenené por que me comí unas orejas de huanacastle. Como siempre fuimos a explorar el lugar, aquí conocí por primera vez las semillas de café en su planta. Eran unas cerezas rojas y algunos de nosotros las comimos, tenían un sabor dulce y sabroso; ese era nuestro modus-operandi, comíamos cosas que nos encontrábamos, nos metíamos a lugares para descubrir que había en ellos, caminábamos y seguíamos hasta que nos cansábamos ó nos parecía ya estar muy lejos. Aquí fué hasta donde llegamos, era como la orilla deslavada de un peñazco de jal, aquí había un árbol muy grande de huanacastle y nos sentamos en la sombra a ver unas cosas tiradas en el suelo que eran los frutos del mentado arbol, algunos abrimos estos frutos que se asemejaban a una oreja humana y eran de color café, se abrían por la mitad y adentro tenían algo parecido a una tela blanca que al comerla tenía sabor dulce; comimos muchas hasta hartarnos y regresamos con el grupo en general para subirnos a los juegos infantiles; que por cierto de los cuales me caí de panza por andar haciendo payasadas. En la tarde de ese día me llevaron al hospital por que al parecer andaba vomitando y mareado, me dijeron que me envenené y todos concluyeron que fué por comer orejas de huanacastle.

Otros de los lugares era el balneario los rosales que se encuentra yendo hacia el aeropuerto de la ciudad de Tepic. A veces paso por ahí y ya no se parece en nada a lo que era antes. Básicamente era un pequeño lago de agua cristalina rodedo por muchas hectáreas de cañaverales, cuando entrabas en el agua y agitabas las aguas, se ponía turbia pues el lodo en el fondo hacía ponerse mugrosa al agua, se sentía lamoso el piso; pero a quién le importaba eso? Ahora que lo pienso creo que era algo como excremento de vaca ó algún desperdicio de ganado. Nos metíamos aquí, jugábamos por mucho tiempo y al darnos hambre salíamos a sentarnos al pasto que estaba en los alrededores de ese lugar a comer nuevamente lo que nos habían mandado nuestros papás; ya que nos habíamos secado nos lanzábamos a la aventura a los caminos que circundaban los cañaverales, arrancábamos algunos y los comíamos así directamente, pelándolos con los dientes.

¿A que otros sitios nos llevaron?
Hay otros de los que no recuerdo el nombre, como un lugar selvático y enmedio de mucha maleza; había unos árboles enormes con raíces muy anchas y prominentes, uno podía escalarlos sin problema pues tenía hasta algo así como peldaños, en todo el lugar a pesar de que era de día y a pleno sol, se encontraba semi oscuro por el follaje, había ranas, muchos insectos extraños, caracoles de jardin y miles de cosas extrañas.

El vivero de camichín de jauja que se encuentra de camino al aeropuerto. Ese lugar estaba lleno de pinos y de lugares amplios, la pasábamos toda la noche despiertos haciendo travesuras; recuerdo que alguien orinó la tienda de campaña de , andabamos con linternas, y unos llevában cigarros a escondidas para fumar. Que tiempos aquellos de inocencia. En nuestro afán por hacer cosas, fuimos de incógnito hacia donde los maestros guardaron frutas, refrescos y víveres para darnos de desayunar al día siguiente. El botín fué unos top de manzana y toronja que a final de cuentas ni siquiera nos tomamos; era mas bien el hecho de sentirnos aventureros al tomar sin permiso unos refrescos. Vaya crímen! :P

Campamento

Otra mas fué en el Quevedeño, un rancho a la orilla de la ciudad donde tenían cabezas de ganado, toros, vacas, etc. Fuimos a ver a los toros de incógnito (a veces pienso que nos dejaban ir intencionalmente), y en nuestras jugarretas nos persiguió uno.

Así es como recuerdo parte de mi infancia en la escuela. Será por eso que ahora me agradaría ir y hacer algo similar con mis amigos? Lástima que a muchos de ellos no les agrade la idea sana de ir y convivir enmedio de algún bosque ó lugar sin tecnología ni civilización a pasar un rato agradable.

1 comentario:

Anónimo

Belleza en la mente, memoria que con el paso del tiempo tiende a borrarse lenta e inexorablemente, hasta que solo quedan unas cuantas chispas de recuerdos... què bueno que lo escribes aqui ahora, ojala que esta y la otra memoria no se borren nunca.

Una vez mas se confirma, la vida es bella y más si fue entre la bella naturaleza de las cosas de allá afuera.