Pues el viaje a Vallarta fué una aventura. El lugar donde tocamos estaba a un ladito del fin del mundo, en un rancho lejano yendo a un lugar que se llama Ixtapa. Llegamos como a eso de las 7 de la tarde y tocamos como a eso de las 9 de la noche. Que por cierto, allá a las 10 de la noche aún permanece el cielo iluminado.
Nos prepararon en esta ocasión la especialidad: tortas de frijoles. No es que sea yo un delicado, pero la neta a veces se antoja un poquito de carne en la comida. Como sea, nos fuimos temprano del lugar, por que nos estaban poniendo una piquetiza los mosquitos y no fuera a ser que nos pegaran dengue. Nos lanzamos al malecón a cotorrear un rato y el resto es historia.
Algunas fotos del cotorreo aqui
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