Este verano después de la primer parte vacacional en Füssen volvimos a Berlin para tomar un pequeño receso de tres días en casa para recargar batería hacia el siguiente destino que era Stralsund.
Stralsund es un sitio en el mar Báltico que tiene algunos sitios designados por la Unesco como patrimonio de la humanidad y del cual no visitamos. Ya contaré mas adelante por qué.
Pues bien. El día lunes nuestro tren regional o mejor conocido como RE (Regional Express) pa' los compas partía por ahí de las 9AM así que podíamos tomarnos con calma la levantada, desayuno y partida hacia Hauptbahnhof.
El detalle era que la página web de los trenes regionales mencionaba que el tren iba a ir a su máxima capacidad durante la ida y regreso. Así que era toda una moneda al aire si íbamos a poder entrar con todo y nuestro equipaje de bicicletas en el vagón especial para tal uso. Pero como la vida es un riesgo carnal, compré el boletito para las bicicletas y emprendimos la aventura.
Ya en Hauptbahnhof en el Gleis (se me está olvidando el español), uno de los operadores del DB nos mencionó que tal vez no habría espacio en el vagón para las bicicletas y que tomáramos el siguiente tren. En efecto muchas personas en bici estaban esperando a la partida del tren en ese horario. Lo curioso es que solo nos lo mencionó a nosotros pero a todos los demás no les dijo nada.
De cualquier modo ignoré su recomendación y esperamos como todos los demás a nuestra suerte para ver si teníamos suerte de entrar en los vagones de bicicletas.
Llegó el tren puntual (cosa que es rara) y entraron tres bicicletas de nosotros en un vagón pero yo tuve que irme a otro separado de mi tropa. Todo bien, me fuí a ese último vagón y el tren emprendió la partida.










No hay comentarios.:
Publicar un comentario