Nuestra casa tenía paredes pintadas en blanco. Al entrar una pequeña sala de estar, inmediatamente a la derecha la cocina de la que recuerdo muy poco salvo el lavaplatos que daba hacia la ventana la cual tenía una tela mosquitero bastante empolvada y dificultaba la vista al exterior. El pasillo que seguía de frente me parecía enorme y llevaba hacia 3 recámaras. La primera y principal, enfrente de ésta el baño, siguiendo el pasillo había una recámara muy oscura que olía mucho a humedad, eso es parte de la identidad de la ciudad, la eterna humedad y ese aroma en los lugares que reciben poco sol; y siguiendo hacia el final una última recámara muy iluminada que daba a un amplio patio trasero.
Ese patio trasero daba hacia un zanjón y tenía una barda perimetral muy bajita que te permitía ver a través de él y hacia la colonia que se encontraba enfrente. Yo dormía en ese cuarto al final de la casa y me aterraba la oscuridad por las noches, oscuro como boca del lobo.
1985 ... No te extraño

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