Que no le digan, que no le cuenten, por que es mentira lo que no mira

Cuando nos digan: "Generamos X mil empleos" seamos un poco críticos y no aceptemos esa palabra como un hecho dado.
Para explicarlo una imagen:


De 2005 a la fecha, el desempleo en Nayarit ha ido en aumento. Un dato bien fundamentado y visualmente apreciable, con datos del INEGI.

Hace falta que nos pongamos en los zapatos de los demás

De algún modo el fin de semana visitamos el trompo mágico ya que a liss le hicieron llegar una invitación de la exposición/experiencia llamada diálogo en la oscuridad en el trompo mágico. Consiste en vivir la vida de una persona ciega en algunos escenarios simulando la vida real en un sitio confinado.
Yo en realidad no sabía que esperar, es más, pensé que nos pondrían un antifaz en el rostro para no ver la luz y simular la pérdida de visión pero no fué así. Más bien son escenarios completamente oscuros, 99.999% negros.
Antes de entrar tienes que dejar tus pertenencias de valor en paquetería, no se vale introducir teléfonos celulares, llaves, cámaras fotográficas ni de video. Suponemos que todo esto es con la finalidad de que salga algún tramposillo que ilumine el camino con alguno de estos aparatos ó se pierdan objetos en el trayecto.
En un previo a la entrada, una señorita da una explicación de lo que hay dentro, algunas reglas básicas de uso del bastón y otros pormenores. Y así entramos en fila las 9 personas del grupo. Liss, Gladys, Jalia, Joaquin, Sandra, yo y otras 3 personas que no conocíamos. La indicación fué de permanecer pegados al muro izquierdo y guiarnos mediante la pared para llegar a un pasillo en donde prácticamente ya no veíamos nada. Liss tuvo un breve lapso de pánico pues se sintió asfixiada, consecuencia de su claustrofobia y le comenté algo que tal vez le haya ayudado a seguir adelante. "¿Cómo sabes que estás en un espacio cerrado si no estás viendo nada?".
El guía le preguntó si podía seguir, la invitó a intentar el primer escenario y si no lo podía aguantar pues que se saliera ahí, pero si logró superar su ataque y terminó sin líos.
Al inicio si sentía en mis ojos algunos impulsos nerviosos visuales que me hacían tener la ilusión de destellos; poco a poco mis sentidos tuvieron que tomar su lugar, me aclimaté y confirmaron lo que mencionaron al entrar, hay que sustituir la visión con nuestros restantes 4 sentidos.
Oler escuchar, saborear y tocar, especialmente con el bastón para saber si podíamos avanzar sin tropezarnos ó si ya habíamos tocado un borde ó final de camino. El escenario que más me agradó fué el mercado, adivinar de que se trataba lo que ahí había. Piñatas, habas, frijoles, cebollas, granos, cacahuates, llevarlos a la nariz y olerlos, tocarlos, sentirlos detalle a detalle para saber de que se trataba. El bosque también tuvo lo suyo, el olor a pino, sentir la tierra ó textura de lo que pisabamos, escuchar las aves simuladas y que decir de los demás. Descubrí que joaquin tiene manos de señorita (abstenganse bromistas), lo reconocí por la ropa que llevaba puesta y claro está, por su voz.
No me van a dejar mentir, pero más de uno estará de acuerdo con que el escenario más frustrante ó feo fué el intento de cruzar una calle.
En la vida real todas estas simulaciones se han de quedar cortas en relación a los riesgos e incomodidades que una persona ciega tiene que sobrellevar. Al final del trayecto y como conclusión se menciona la falta de respeto de algunos ciudadanos de las rampas, pasos peatonales, y no se diga que en muchos casos ni siquiera se cuenta con la infraestructura para personas con cualquier tipo de discapacidad. Sólo haremos conciencia y tomaremos las medidas apropiadas cuando nos pongamos en los zapatos de una persona ciega ó una persona que tiene que desplazarse en silla de ruedas. Y es que ninguno de nosotros está excento de sufrir cegera ó discapacidad; ¿quién nos garantiza qué en nuestra vejez tendremos la vista que hoy disfrutamos? ó que nuestras rodillas y piernas seguirán funcionando cuál jóven de 15 años. Hay otros zapatos que también deberíamos intentar probar, ponerse en los zapatos de una mujer, de un ama de casa, de un indígena, de un niño, de un pobre.
Por ese motivo liss deja esas notas escritas a los autos estaciondos en rampas para silla de ruedas, que mencionan: "Ojalá tu ó un familiar nunca tengan la necesidad de utilizar silla de ruedas y tengan que toparse con alguien como usted".
Aunque a decir verdad a mi me gustaría simular ser persona ciega y darle un bastonazo al auto en cuestión para dejarlo abollado ó rayado ;).

Sin camaradería

El miércoles liss fué a hacer unos mandados y yo me quedé en casa. Ese día le cambié al canal de costumbre para ver los mismos episodios de Drake y Josh, iCarly, click click (mentira, el control remoto no hace click). ¡Sopas! habían sustituído la programación habitual para transmitir el partido México contra Honduras, me frustré un momento pero después de no encontrar algo entretenido debido a que varios canales solo capturan ruido y los pocos que tenían buena recepción solo tenían futbol me resigné a ver los últimos 35 minutos de este deporte nacional.
0-0, patadas aquí, patadas allá, todo normal, hasta que me tocó ver algunas curiosidades las cuales describo a continuación:
  • En repetidas ocasiones los equipos se intentaban hacer faltas pero haciéndolas pasar como cosas no intencionales ó que pasaran desapercibidas a los ojos del árbitro
  • Un hondureño está en el piso por alguna razón y el balón en sus piernas ó pecho, 2 jugadores del equipo mexicano de pié e intentando patear el balón pero bajita la mano le estaban dando sus pataditas de bajo nivel al hondureño. De nueva cuenta acciones malas que parecen buenas
  • Algún jugador mexicano le llega con los tacos directo al pié de un hondureño en clara falta y con toda la intención
  • Antes de que el partido terminara un hondureño le da un patin a la pantorrilla de C. Blanco, en la repetición en camara lenta se observa cómo le patea la pantorrilla y la pantorrila de C. Blanco si alcanza a levantarse un poco por acción mecánica provocándole perder el equilibrio y hacerlo caer. Microsegundos después se observa en claro teatro como C. Blanco estira sus brazos, su expresión facial cambia a una de dolor y cae dramáticamente en clara actuación.
Antes que nada yo sólo sé que C. Blanco juega futbol, no sé en que equipos ha jugado ni nada pero por alguna razón me cae mal. Su semblante carece de carisma, es más, imprime una sensación de soberbia y ojetez. Y ahora que lo he visto jugar con más atención peor me cae. Ni lo conozco en persona pero con verlo desenvolverse me basta para hacer esas deducciones al aire. En verdad que me quedé pensando quién hace más teatro en sus deportes; si los luchadores en el cuadrilátero mexicano y la AAA ó C. Blanco; es mommento en el que sigo buscando una respuesta.
Lo que si me queda claro es que el futbol está lleno de mañosos y teatreros, un deporte que no tiene camaradería, en donde lo "deportivo" se reduce al mínimo, jugar con tranzas, hacer cosas malas que parecen buenas, simulación. Y todo esto como buen ejemplo para los millones de aficionados de este país que aspiran ser como ellos algún día.
Y los que aspiran a ser futbolistas y no lo lograron ó los que están bien inspirados por la "pasión" ¿Pondrán en práctica las mismas tácticas del balón pié?
No todos, pero existirá quienes si, y me atrevo a decir que son numerosos.
Camaradería, competencia deportiva es poco de lo que podría rescatarse del balón pié, y esta es una de varias razones por las que no me gusta. ¿Qué se puede esperar de un deporte en donde la maña determina una victoria? ¡Pamplinas! y peor aún ¿Esa es la selección mexicana? ¿La crema y nata de mañas y simulaciones?
Ignoro cuál es la razón que me llevó a no gustar de este deporte, desde pequeño hubo gente que me rodeaba que babeaba por ver un partidito; a mi, simplemente me aburría. Le di varias oportunidades, acompañando familiares, compañeros de prepa, en especial recuerdo un mundial en algún bar, tomar cerveza, intentar emocionarme, y el resultado fué el mismo. Nunca dejó de aburrirme y jamás ha logrado tocarme el corazón. Y no pueden decirme que no lo intenté y que no puedo opinar de algo que no he experimentado. Le di su oportunidad, no se dió, adiós!

Lo encontré


Lan-Tepic-18
Originally uploaded by el haba

El haba publicó hace unos días un set de fotos en flickr de las últimas LAN parties que hacíamos en Tepic, chin, recordé un montón de datos inútiles de esa ocasión en aves del paraíso.

- Recién había terminado la carrera
- Podía comer muchísima más pizza, refresco, cerveza, chatarras
- El desvelo no me hacía cosquillas, amanecíamos jugando y los estragos en el resto de la semana no hacían merma en mi estado anímico
- Esa noche después de haber jugado por largo tiempo quake III y Counter Strike nos divertimos jugando Atari 2600 en stella
- Fué la LAN con menos problemas técnicos de los asistentes. Lo usual era pasar al menos tres o cuatro horas instalando parches, reparando problemas de drivers y mafufadas así antes de jugar en forma
- Fué la LAN con la mayor cantidad de asistentes, alrededor de 20 computadoras se juntaron
- Tal fué el consumo de energía eléctrica que las pastillas de luz se "botaron" en dos ocasiones
- Usamos unos cupones de 2x1 de benedetti's para comprar unas mega pizzas
- Los crimo's nos pateaban el trasero en counter strike pero perdían de modo inversamente proporcional en Quake 3

Llamado a Hablar Mal de México

Hace unos días recibí esta opinión de Denise Dresser por correo, en un texto que me di a la libertad de resaltar en negritas en las partes que considero verdades desestimadas y que quise compartir pues me pareció interesante.

Y en los tiempos oscuros, ¿habrá canto?

Sí. Habrá el canto sobre los tiempos oscuros. Bertolt Brecht

 

Hace unos días, el presidente Felipe Calderón criticó a los críticos y convocó a hablar bien de México: "Hablar bien de México, de las ventajas que México tiene… es la manera de construir, precisamente, el futuro del país". Y de allí, siguiendo su propio exhorto, pasó a congratularse porque la tasa de homicidios por cada 100 mil habitantes aquí es más baja que en Colombia, Brasil, El Salvador o Nueva Orleáns. Las ventajas de México quedarán claras cuando decidamos hablar bien del país, concluyó.

Escribo ahora para pedirte –lector o lectora– que hagas exactamente lo contrario a lo que el Presidente exige. Escribo ahora para recordarte que el estoicismo, la resignación, la complicidad, el silencio, y la impasibilidad de tantos explican por qué un país tan majestuoso como México ha sido tan mal gobernado. Es la tarea del ciudadano, como lo apuntaba Günter Grass, vivir con la boca abierta. Hablar bien de los ríos claros y transparentes, pero hablar mal de los políticos opacos y tramposos; hablar bien de los árboles erguidos y frondosos pero hablar mal de las instituciones torcidas y corrompidas; hablar bien del país pero hablar mal de quienes se lo han embolsado.

El oficio de ser un buen ciudadano parte del compromiso de llamar a las cosas por su nombre. De descubrir la verdad aunque haya tantos empeñados en esconderla. De decirle a los corruptos que lo han sido; de decirle a los abusivos que deberían dejar de serlo; de decirle a quienes han expoliado al país que no tienen derecho a seguir haciéndolo; de mirar a México con la honestidad que necesita; de mostrar que somos mejores que nuestra clase política y no tenemos el gobierno que merecemos. De vivir anclado en la indignación permanente: criticando, proponiendo, sacudiendo. De alzar la vara de medición. De convertirte en autor de un lenguaje que intenta decirle la verdad al poder. Porque hay pocas cosas peores –como lo advertía Martin Luther King– que el apabullante silencio de la gente buena. Ser ciudadano requiere entender que la obligación intelectual mayor es rendirle tributo a tu país a través de la crítica.

Ahora bien, ser un buen ciudadano en México no es una tarea fácil. Implica tolerar los vituperios de quienes te exigen que te pases el alto, cuando insistes en pararte allí. Implica resistir las burlas de quienes te rodean cuando admites que pagas impuestos, porque lo consideras una obligación moral. Lleva con frecuencia a la sensación de desesperación ante el poder omnipresente de los medios, la gerontocracia sindical, los empresarios resistentes al cambio, los empeñados en proteger sus privilegios.

Aun así me parece que hay un gran valor en el espíritu de oposición permanente y constructiva versus el acomodamiento fácil. Hay algo intelectual y moralmente poderoso en disentir del statu quo y encabezar la lucha por la representación de quienes no tienen voz en su propio país. Como apunta el escritor J.M. Coetzee, cuando algunos hombres sufren injustamente, es el destino de quienes son testigos de su sufrimiento padecer la humillación de presenciarlo. Por ello se vuelve imperativo criticar la corrupción, defender a los débiles, retar a la autoridad imperfecta u opresiva. Por ello se vuelve fundamental seguir denunciando las casas de Arturo Montiel y los pasaportes falsos de Raúl Salinas de Gortari y las mentiras de Mario Marín y los abusos de Carlos Romero Deschamps y el escandaloso Partido Verde y los niños muertos de la guardería ABC y los cinco millones de pobres más.

No se trata de desempeñar el papel de quejumbroso y plañidero o erigirse en la Casandra que nadie quiere oír. No se trata de llevar a cabo una crítica rutinaria, monocromática, predecible. Más bien un buen ciudadano busca mantener vivas las aspiraciones eternas de verdad y justicia en un sistema político que se burla de ellas. Sabe que el suyo debe ser un papel puntiagudo, punzante, cuestionador. Sabe que le corresponde hacer las preguntas difíciles, confrontar la ortodoxia, enfrentar el dogma. Sabe que debe asumirse como alguien cuya razón de ser es representar a las personas y a las causas que muchos preferirían ignorar. Sabe que todos los seres humanos tienen derecho a aspirar a ciertos estándares decentes de comportamiento de parte del gobierno. Y sabe que la violación de esos estándares debe ser detectada y denunciada: hablando, escribiendo, participando, diagnosticando un problema o fundando una ONG para lidiar con él.

Ser un buen ciudadano en México es una vocación que requiere compromiso y osadía. Es tener el valor de creer en algo profundamente y estar dispuesto a convencer a los demás sobre ello. Es retar de manera continua las medias verdades, la mediocridad, la corrección política, la mendacidad. Es resistir la cooptación. Es vivir produciendo pequeños shocks y terremotos y sacudidas. Vivir generando incomodidad. Vivir en alerta constante. Vivir sin bajar la guardia. Vivir alterando, milímetro tras milímetro, la percepción de la realidad para así cambiarla. Vivir, como lo sugería George Orwell, diciéndoles a los demás lo que no quieren oír.

Quienes hacen suyo el oficio de disentir no están en busca del avance material, del avance personal o de una relación cercana con un diputado o un delegado o un presidente municipal o un Secretario de Estado o un Presidente. Viven en ese lugar habitado por quienes entienden que ningún poder es demasiado grande para ser criticado. El oficio de ser incómodo no trae consigo privilegios ni reconocimiento, ni premios, ni honores. Uno se vuelve la persona que nadie sabe en realidad si debe ser invitada, o el colaborador de una revista a la cual le recortan la publicidad.

Pero el ciudadano crítico debe poseer una gran capacidad para resistir las imágenes convencionales, las narrativas oficiales, las justificaciones circuladas por televisoras poderosas o Presidentes porristas. La tarea que le toca –te toca– precisamente es la de desenmascarar versiones alternativas y desenterrar lo olvidado. No es una tarea fácil porque implica estar parado siempre del lado de los que no tienen quién los represente, escribe Edward Said. Y no por idealismo romántico, sino por el compromiso con formar parte del equipo de rescate de un país secuestrado por gobernadores venales y líderes sindicales corruptos y monopolistas rapaces. Aunque la voz del crítico es solitaria, adquiere resonancia en la medida en la que es capaz de articular la realidad de un movimiento o las aspiraciones de un grupo. Es una voz que nos recuerda aquello que está escrito en la tumba de Sigmund Freud en Viena: "la voz de la razón es pequeña pero muy persistente".

Vivir así tiene una extraordinaria ventaja: la libertad. El enorme placer de pensar por uno mismo. Eso que te lleva a ver las cosas no simplemente como son, sino por qué llegaron a ser de esa manera. Cuando asumes el pensamiento crítico, no percibes a la realidad como un hecho dado, inamovible, incambiable, sino como una situación contingente, resultado de decisiones humanas. La crisis del país se convierte en algo que es posible revertir, que es posible alterar mediante la acción decidida y el debate público intenso. La crítica se convierte en una forma de abastecer la esperanza en el país posible. Hablar mal de México se vuelve una forma de aspirar al país mejor.

Esta es una posición vital extraordinariamente útil, pero heterodoxa, en un lugar que cambia, pero muy lentamente debido a la complicidad de sus habitantes y sus gobernantes. Porque hay tantos que parten de la premisa: "así es México". Tantos que parten de la inevitabilidad. Tantos que parten de la conformidad. Ya lo decía Octavio Paz: "Y si no somos todos estoicos e impasibles –como Juárez y Cuauhtémoc– al menos procuramos ser resignados, pacientes y sufridos. La resignación es una de nuestras virtudes populares. Más que el brillo de nuestras victorias nos conmueve nuestra entereza ante la adversidad". Allí está nuestro conformismo con la corrupción cuando es compartida. Nuestra propensión a compararnos hacia abajo y congratularnos –como lo hace Felipe Calderón– porque por lo menos México no es tan violento como la ciudad de Nueva Orleáns.

Ante esa propensión al conformismo te invito a hablar mal de México. A formar parte de los ciudadanos que se rehúsan a aceptar la lógica compartida del "por lo menos". A los que ejercen a cabalidad el oficio de la ciudadanía crítica. A los que alzan un espejo para que un país pueda verse a sí mismo tal y como es. A los que dicen "no". A los que resisten el uso arbitrario de la autoridad. A los que asumen el reto de la inteligencia libre. A los que piensan diferente. A los que declaran que el emperador está desnudo. A los que se involucran en causas y en temas y en movimientos más grandes que sí mismos. A los que en tiempos de grandes disyuntivas éticas no permanecen neutrales. A los que se niegan a ser espectadores de la injusticia o la estupidez. A los que critican a México porque están cansados de aquello que Carlos Pellicer llamó "el esplendor ausente". A los que cantan en la oscuridad porque es la única forma de iluminarla.

Breve visita al 2o congreso nacional de ciclismo urbano

Bici máquinas Deliberando por qué ciclovía votar Mesa redonda / Proyectos de vía ciclista
Fué mucho emotivo ir al segundo congreso nacional de ciclismo urbano y sobre todo ver que los estudios que se están llevando a cabo para entregarse a las autoridades están basados en necesidades reales. Aunque a decir verdad me hubiera agradado ver a todos aquellos ciclistas panaderos, albañiles, los que a diario desde hace muchos años están en constante uso de la bici como su único medio de transporte.
De paso dimos nuestro voto para el plan peatonal ciclista. Y tan tan.

Nuestra doctrina: la religión y otros ingredientes

Ahí está el resultado de tener fanáticos religiosos que hacen todo en nombre de dios. Asesinar, secuestrar aviones, modificar la ley, aumentar impuestos
La doctrina viene desde hace años, y desde muy arriba; ejemplos sobran: "los jóvenes se refugian en las drogas porque no creen en Dios"; brillante frase de nuestro presidente.

Y de este trillado tema, me comentaba una colega del trabajo que si yo le iba a inculcar alguna religión a mis hijos, le dije que no, que cuando él tuviera edad decidiera lo que sea apropiado para el. Y ya sabrán, las preguntas de por qué no le doy una guía religiosa, y un largo blah blah blah. Así de adoctrinada está nuestra sociedad.
Por otro lado, están los que siguen inculcándoles la religión a sus hijos por ser la tradición familiar, aunque los padres directos no sean creyentes. Insisto, la doctrina.
A eso súmenle la corrupción por la cual iba cargando con un arma que no debería de cargar.

Mis grandes respetos a los dos héroes que enfrentaron a este pusilánime de metro balderas, en donde desgraciadamente perdieron la vida.



También que no les sorprenda saber que estos desquisiados asesinos también existían en los 80s en Estados Unidos en el metro de Nueva York. ese dato adquirido vía mauropm