Mientras tanto, al otro lado del mundo; como en Copenhagen, el 36% de la población utiliza la bicicleta como su principal medio de transporte, gracias a que se le han dado prioridades y facilidades a los ciclistas por sobre el auto motor.
¿En que andamos mal? Muchos de mis cercanos amigos y conocidos admiran la cultura europea cuando van (o al menos dicen que fueron); los europeos esto, los europeos aquello, pero cuando vuelven a su México, a hacer lo mismo de siempre: tomar el carro para ir a la tienda de abarrotes a comprar una coca-colota de 2 litros y una bolsa de rancheritos.
Es donde con tristeza me doy cuenta de que la gran parte de los mexicanos pensamos y esperamos que alguien más tiene que venir a resolvernos los problemas, sin darnos cuenta que nosotros somos parte del mismo, nuestros hábitos, nuestra apatía a cambiar nos tiene donde mismo y cada vez peor.
He escuchado de una misma boca: "oh si, que mal el cambio climático, pobrecitos osos polares" y segundos después el nefasto viaje a la tienda de la esquina en auto. Aquí hay de dos sopas, o les vale un sorbete lo que pase en el ártico, o no hilan que las acciones de una multitud también tienen repercusiones sobre el entorno, o simplemente les vale madres.
Retomo la comparación Copenaghen, Tepic, población y extensión territorial similar, caos vehicular (y empeorando) en uno, y un panorama opuesto en el otro. En donde está la diferencia? quién hace hace esa diferencia?
Una respuesta simple que nos puede hacer dormir en paz es: es que vamos atrasados 100 años respecto a los países desarrollados.
En fin, esto no es precisamente un tema en la agenda de desarrollo nacional o estatal. Ni mucho menos una prioridad de cambio.
Todos felices.