El Último Aletazo de la Mariposa (o eso espero)

Solo a mí se me ocurre, o me arriesgo, a tomar esas aventuras que parecen sacadas de un mal guión cinematográfico. Toda la avalancha de sucesos que ha tenido el deshacerme de esa propiedad en México ha sido un efecto mariposa en los últimos meses, del cual espero que este haya sido el último aletazo.

Me remitiré a relatar el último aletazo de la mariposa: la misión, habilitar el token digital de mi banco; el reto, registrar mis biométricos en el banco. Para tal efecto, tuve que hacer un viaje de 10,000 kilómetros al otro lado del mundo para lograrlo.

Todo iba bien el día del registro de biométricos y el token digital. Misión cumplida. Pero, oh, sorpresa: en el camino de regreso me deparaba algo que jamás pasó por mi mente. Tomé el vuelo GDL-MTY sin problemas y dormí en el aeropuerto, en algún piso, con mi súper colchón inflable de acampar.

A estas alturas omitiré mencionar los detalles de por qué ya iba 5000% cansado, y aún faltaba aventura por recorrer.

Continuando con el relato, tomé el vuelo MTY-Miami, desembarqué sin problemas y esperé mi último vuelo, el que me llevaría a mi hogar, al lugar de la buena cerveza, el pan delicioso y el delicioso invierno. Eso último del invierno, por supuesto, era sarcasmo.

Pasé a hacer el check-in en la aerolínea y... oh, oh, señal roja.

Asistente: —Señor, su pasaporte expira en menos de tres meses, por lo que no puede abordar este vuelo.

Aquí es donde comienza lo bueno:

Emerson: —Pero si tengo un permiso de residencia.
Asistente: —Sí, pero su pasaporte expira en menos de tres meses, y no es posible que usted viaje a su destino si este requisito no se cumple.
Emerson: —¡Pero ya he entrado a mi destino con ese mismo pasaporte! Es más, viajé de la UE hacia los EE. UU. con el mismo y me permitieron viajar.
Asistente: —Permítame ir con mi supervisora.

Me pidió mi pasaporte y lo llevó con su supervisora. Ambas empezaron a ver los detalles a lo lejos y a dialogar algo al respecto. Me acerqué a la asistente y su supervisora.

Asistente: —No puede abordar el vuelo ya que su pasaporte expira en menos de tres meses.
Emerson: —Pero si he usado este mismo pasaporte para abordar desde la UE a los Estados Unidos.
Asistente: —Lo siento, pero no se puede. Envíe un correo a soporte de nuestra aerolínea, ya que no hay servicio telefónico, y exponga su caso.

En ese momento busqué ayuda de muchos lados. Era domingo y todos dormían del otro lado del mundo. Liss me apoyó en contactar a la embajada de México, ya que yo no podía hacer mucho, pues estaba con comunicación limitada, sin datos móviles y con la Wi-Fi del aeropuerto que expiraba cada 30 minutos.

Resultó que terminé comprando un vuelo para volver a México y renovar mi pasaporte de urgencia. Cosa que tampoco tuvo éxito, ya que hay que hacer un pago de derechos en el banco, y, oh, casualidad: los bancos no abren los domingos.

Jugué mi última carta: intentar comprar un vuelo directo desde CDMX hacia Frankfurt.

Era muy temprano del domingo en CDMX y tuve que trasladarme de la Terminal 2 hacia la Terminal 1. No llevaba ningún pase de abordar; ahí iba a comprar un nuevo vuelo. Tampoco traía ningún peso mexicano en mi bolsa.


Emerson: —¿Cómo puedo llegar a la terminal 1?
Información: —Si tiene su pase de abordar, puede tomar el tren que lo lleva.
Emerson: —Oh, pero no tengo pase de abordar, apenas iré a comprar mi vuelo.
Información: —Entonces tome el autobús rojo que está aquí afuera del aeropuerto, le cuesta 25 pesos.
Emerson: —Gracias.


Me dirigí entonces a las casas de cambio a deshacerme de las monedas que traía y conseguir esos 25 MXN.

Emerson: —¿Me cambia estos euros, por favor?
Cajera: —Es solo a partir de 100 euros.
Emerson: —Gracias.

Fui a otra casa de cambio.

Emerson: —¿Me cambia estos euros, por favor?
Cajera: —Sí, se los tomo, pero a 15 pesos.

Sentí cómo me reventaba una vena cerebral en ese momento, pero acepté.

Emerson: —Está bien, cambie estas monedas.


Finalmente llegué a la Terminal 1, con toda la ansiedad y nerviosismo de saber si estaba abierta la aerolínea y si me venderían el boleto. Al llegar noté que estaba cerrado y pregunté cuándo abrirían. Lo harían hasta la tarde, como a las 3 PM, así que tuve que deambular por el aeropuerto durante varias horas.

Con una impaciencia que me hacía ver el reloj cada 30 segundos, reflexioné sobre lo horrible que es el sentimiento de no poder estar en tu hogar, lejos de tus seres queridos. Fue una probadita de ese sufrimiento.


Finalmente llegó la hora. Pasé al mostrador para solicitar un boleto directo a Frankfurt.

Los asistentes me comentaron lo de la expiración de mi pasaporte, y les expliqué que tenía un permiso de residencia. Uno de ellos mencionó que podían venderme el boleto, pero que si el sistema no les permitía emitir el pase de abordar, no podrían hacer nada respecto al reembolso.

Internamente sabía que cualquier compra de vuelo es reembolsable si se realiza en las 24 horas siguientes, así que no me preocupé.

Después de varias llamadas telefónicas, algunos malentendidos y precios desajustados, finalmente lograron emitir mi boleto. Cuando me entregaron el pase de abordar, sentí un EUREKA absoluto.

Quería besar a todos. En verdad quería llorar. Bueno, sí lloré un poco, y no me importó.

El resto del viaje no es relevante. Pude volver a mi destino y estar en donde quería quedarme.

No fueron los 20s ni los 30s ni siquiera los 40s. El 45 si me impresiona

 Hoy es mi cumpleaños número 45. Así es:

  • 45 vueltas al sol
  • 45 veranos
  • 45 13 de Noviembre
Tiempo más que suficiente para aprender que los objetivos de vida nunca suceden del modo que uno quisiera. Es más nunca imaginé como sería mi vida a los 45 años y si me hubieran dicho como iba a ser pensaría que se trataba de una película de ciencia ficción. 

En este punto de la vida con 45 años destacaría que, la vida nos sorprende con cambios que, muchas veces, no controlamos. Nos encanta la idea de vivir en un mundo romántico, pero la realidad es que la vida rara vez se ajusta a ese ideal. El contexto siempre cuenta, y nos enseña que actuar en el momento adecuado es esencial. Con el tiempo, uno nota que la salud es como un ahorro: tarde o temprano vemos si hemos invertido bien o no.

Todo cambia, y nuestras relaciones también evolucionan, en lo familiar y en lo amistoso. Entender que el apego puede frenar nuestro crecimiento. Además, nos damos cuenta de que, para algunos, nuestros errores pesan más que nuestros aciertos.

A partir de los 40, cada año se siente un poco más, y mi memoria ya no es lo que era. A veces pienso que estábamos mejor sin tanta digitalización, sin tantas pantallas. Lo que realmente importa, ahora lo veo más claro, son las personas, las conexiones que construimos.

La vida también me ha mostrado que no podemos avanzar mientras frenamos a la vez; ese desgaste no vale la pena. Y lo más importante: hay que dejar ir los pesos que no son nuestros.


El legado de Cristina Pacheco. Gracias por presentar el auténtico México

Sé que han pasado algunos meses desde que la gran presentadora Cristina Pacheco falleció, y sin embargo, aún siento que hay cosas sobre su trabajo al exponer la vida del mexicano de a pie que me hacen reflexionar.

Ahora que he estado fuera de México durante al menos seis años, paso muchas ocasiones viendo sus videos. Cuando me preguntan cómo es mi país, no dudo en pensar que Cristina presenta el auténtico México con su gente y sus costumbres. Si sigues este blog, sabes que hace algunos meses publiqué uno de sus videos que está realizado en los años 80.

Como muchos personajes públicos de mis tiempos de infancia, se le va a extrañar mucho. Son finales de muchas eras y vienen otras eras más.