De carritos

Ir a hacer compras al supermercado es una experiencia ambigüa; me agrada y me desagrada al mismo tiempo pues no es del todo placentero hacer filas en caja, buscar cajón de estacionamiento (aunque yo no batallo realmente; me estaciono lejos donde siempre hay lugar para no andar dando vueltas como escarabajo) pero al mismo tiemp me agrada comprar alguna golosina que no iba planeada. Suceden todo tipo de cosas, de las cuales hay dos que recuerdo con satisfacción gozosa (¿como se escribe?).
Como vil novato cuando recién llegué a Guadalajara; iba con mi carrito por aquí y por allá, sin ninguna malicia ni buscando moros con tranchete. Pero en más de una ocasión vaciaron el contenido de lo que llevaba en mi carro de compras dejando el contenido en algún estante y se llevaban el carrito.
¡cabrones!
Después de la sgunda ocasión que me sucedió aprendí a no perder de vista el carro.
Eso me ha otorgado la deleitable oportunidad de sorprender en dos ocasiones a los maltrechos mañosos sacando el contenido de mi carrito para sorprenderlos in-fraganti y decirles:
HEY HEY HEY! ¿A donde? Ese carrito es mío. La expresión facial que ponen es indescriptiblemente imbécil.
Maldita gente mañosa.
La próxima vez que suceda esto les tomaré video de ser posible; a ver que tal, y lo comparto.
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